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Viñetas de Alés: homenaje al vendedor de almendras fallecido de la calle Nueva

Viñetas de Alés: homenaje al vendedor de almendras fallecido de la calle Nueva

Las Viñetas de Alés han querido homenajear al popular vendedor de almendras de calle Nueva que despachaba al grito de ‘Ayyy qué ricas’ y que falleció el pasado 11 de febrero.Pedro Hernández era su nombre y estuvo durante 22 años vendiendo de manera original estos frutos secos en el Centro de Málaga. El lema era inconfundible. Durante décadas fue la ‘banda sonora’ de la céntrica calle Nueva, y aún resulta extraño pasar por esta vía sin recordar su popular lema. Eran sólo tres palabras, pero inolvidables: ‘Ayyy qué ricas’ , acompañadas de unas fuertes palmadas. Pedro Hernández se jubiló en 2004, y aunque hayan pasado 15 años, los 22 años trabajando en la calle Nueva han hecho que sea conocidos por todos y que todo el mundo lo recuerde.Tras su retirada, el negocio ha continuado en otros puntos de la capital, pero ya no es lo mismo.

Un aparatoso accidente de tráfico en 1979 camino de Bilbao, su ciudad natal, le cambió la vida. Por recomendación médica abandonó su tierra y se instaló en Málaga, donde se dedicó a la hostelería. Siempre tuvo buena vista empresarial y en sus comienzos como vendedor cuando aún no tenía permiso,  se puso para probar en la calle Liborio García -junto a Zara-, medio asustado por si venían los guardias. Cuando vio que no pasaba nada, se cambió a la calle Nueva. Después, cuando ya logró la licencia, no eligió cualquier sitio: su pequeño puesto de almendras estaba entre una tienda de ropa para niños y una zapatería infantil, hoy ya desaparecidas.  Así tenían que venir y verlo los pequeños a la fuerza.

En cuanto a su popular lema,  surgió de la manera más tonta: la gente ni lo miraba al principio, pero entonces llegó un crío que nunca había probado sus almendras y cuando las tomó dijo ‘¡ay qué ricas!. Aquello se le quedó grabado y decidió convertirlo en su grito de guerra  para llamar la atención. Desde entonces, las almendras cambiaron de nombre para pequeños y extranjeros.  Los niños se acercaban y decían: ‘Mamá, quiero un paquete de ¡ay qué ricas!’.

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