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Una Malagueña fue la primera mujer futbolista de España

Sporting-Malagueño

Cartel salesiano

franciscomiguez foto

Nita tenía una peculiar afición, que para la época en que vivió, era toda una locura. Jugar al fútbol. Anita Carmona Ruiz había nacido en el popular barrio malagueño de Capuchinos el 16 de mayo de 1908, y desde ya muy pequeña, Nita que era su apodo al ser la menor de cuatro hermanos, sería testigo principal de como el deporte de pelota con el pie crecía de modo imparable.

Su padre Andrés, trabajaba en el puerto de Málaga en tareas de estibador y fue allí donde en más de una ocasión y de la mano de su madre, vio jugar y crecer el fútbol en las amplias explanadas del muelle. La mayoría de aquellos pioneros futbolistas eran marinos ingleses que se ejercitaban propinando patadas a una reluciente pelota redonda.

Una afición a este deporte que poco a poco Nita fue superando ante el entones absurdo cliché según el cual, el fútbol era cosa de los hombres. Calamidades no pasó, pero sí castigos morales y numerosas descalificaciones, cuando ya en edad juvenil participaba en los partidos que se disputaban en la explanada cercana al cuartel de Artillería y a lo que años más tarde, en 1925, se convertiría en el campo de las Escuelas Salesianas (Oratorio Festivo) del Padre Francisco Miguez Fernández, hoy día popular campo de Segalerva.

En ciertas ocasiones y a consecuencia de los diversos arañazos y magulladuras que se llevaba entre tantas patadas y empujones con los chicos, sus padres la castigaban durante un tiempo prohibiéndole salir de casa. Todo venía además forzado por el consejo moral del entorno vecinal, que por el hecho de que se le asociara más con niños y con la agresión y la competitividad del fútbol, contribuyó a que se le considerara inadecuado para el proceder de una dama. Siendo además su tío médico de la familia el que aseverara constantemente que lo que hacía era perjudicial para la estructura corporal de la mujer. Incluso pidió a su hermana que mandara a Vélez-Málaga por un tiempo a esta joven para que olvidase el entorno en el que se desenvolvía y sobre todo la práctica de un deporte enteramente para hombres.

Anita Carmona para no ser descubierta y castigada, se recogía el pelo con las típicas gorrillas y boinas que utilizaban los jugadores para no llevarse cortes con las correíllas del balón y se vendaba el pecho con el fin de aparentar ser un chico y así no ser descubierta por todos aquellos que le reprobaban su afición descarada por un deporte machista. Si en aquellos tiempos, el ver a una persona sudorosa correr tras una pelota estaba ya mal visto, imagínense en una mujer.

La llegada del Padre Miguez sobre 1921 al barrio de Capuchinos, fue sin duda la mejor vía de escape y su gran oportunidad para jugar al fútbol. Miguez nacido en la localidad de Corvillón (Orense) era un enamorado de este deporte y al amparo de las directrices educativas salesianas, fundaría el Sporting de Málaga, equipo que con el tiempo sería uno de los más representativos de la ciudad y el germen del actual Málaga Club de Fútbol.

Un club que tenía como lema Salesiano que “El deporte fortalecía el cuerpo y que el espíritu se entrenaba en el estadio de la Santa Misión”. Además se destinaban todos los beneficios económicos para adquirir ropas, calzado y obsequios para los colegiales y niños más necesitados del barrio que cada domingo disfrutaban de los numerosos partidos que se disputaban en los terrenos que eran propiedad del cercano Sanatorio.

Con la inauguración de este campo de fútbol, Nita Carmona, pudo vincularse en el Sporting Club, como colaboradora del masajista Juanito Marteache y  también como encargada de lavar la equipación, cosa que hacía a escondidas en casa de su mejor cómplice, su abuela Ana. Después como jugadora en algunos partidos que su equipo disputaba fuera del barrio para así no ser reconocida.

Su aspecto fornido y tosco (fue además perseguida por una denominada primera homofobia deportiva) le permitía desempeñar un buen papel en la delantera del Sporting Club y que a tenor de la vestimenta deportiva de por entonces, con calzones largos, medias altas y camisetas en cierta medida holgadas, apenas se podía distinguir sus formas femeninas.

Este disfraz no serviría en muchas ocasiones, y ya fuese por los propios jugadores del equipo rival, que no veían bien que una joven jugase al fútbol y que hasta incluso les ganase a dar patadas, o por los propios aficionados que la delataban o denunciaban, el caso es que tuvo obligatoriamente que vivir una temporada larga y como castigo en Vélez-Málaga.

En esta ciudad y sin que sus tíos lo supieran, siguió practicando el football, “Nita” hizo amistades con la hermana de Juan Barranquero, capitán del equipo y primo de su amigo del Sporting y defensa Quero, a los que convencería para poder jugar algunos partidos con el Vélez FC.

Para no ser descubierta, y que sus compañeros no la delatasen sin querer con su nombre, se le puso un apodo, el de “Veleta”, en relación a que cambiaba constantemente de aires, al ser mujer en la calle y hombre futbolista dentro del Tejar de Pichelín.

Fueron muchos los partidos devque Nita, convertida con el mote de Veleta,  jugase con el equipo veleño, teniendo como compañeros en la media a Antonio Castaños y Alfonso Bermúdez.

Además participaría en la inauguración del primer campo de fútbol de la ciudad, haciendo primero de Dama de Honor junto a la madrina del campo, Dolores Castaños Monleón y después jugando unos minutos sustituyendo por agotamiento a su compañero Vivar.

Según explica Miguel Ángel Carmona, familiar lejano de Anita, esta pionera jugadora de fútbol fue muchas veces invitada por José Del Pino, fundador del Victoria Eugenia, para jugar encuentros en el Rosaleda Stadium, campo de fútbol que por entonces existía cercano al hoy día Estadio de La Rosaleda.

Con el nacimiento de la Federación Sur y la Junta local de árbitros, la prohibición de poder jugar una mujer en una competición para hombres, limitaría la presencia de Nita en los campos de fútbol hasta el punto que algunos guardias urbanos controlaban, a demanda Federativa, los partidos que se disputaban en Segalerva por si ella en un principio aparecía y salía a jugar, evitando así que algunos espectadores le propinaran insultos, y que al final de todo originaba una denunciada a la jugadora. En algunos encuentros nuestra protagonista pasaría por alto por su constitución fuerte y aguerrida y en otros,  a medida que se hacía más mujer, tuvo que retirarse del terreno de juego al ser descubierta por los que todavía no lo veían con buen criterio.

Entrada la II República, y a partir de la aplicación del artículo 40 de la Constitución de 1931, se eliminó la diferencia sexual en la consideración de las disciplinas deportivas y, en consecuencia, surgieron variadas asociaciones femeninas de deporte. Se dio importancia al comentario técnico sobre el frívolo en la prensa y se impulsó la práctica de la natación, tenis en los Baños del Carmen, así como excursionismo y atletismo, llegándose a celebrar diversos campeonatos en Málaga coincidiendo casi siempre con su Feria.

Esta pundonorosa mujer, todavía una gran desconocida en el deporte malagueño y veleño, abriría el denominado fenómeno del proceso de inscripción de la emancipación de la mujer en el deporte y evidentemente en su lucha muy solitaria por la homofobia en el deporte.

Anita Carmona fallecería joven, a la edad de 32 años víctima de una fiebre exantemática, la conocida por entonces como “el piojo verde”. Fue enterrada con la camiseta del Sporting de Málaga en el cementerio de San Rafael en presencia de muchos jugadores y compañeros que compartieron con ella partidos y alineaciones “secretas”.

De su valedor, el Padre Míguez, apodado “el padre de los pobres” se sabe que murió cuatro años antes, en agosto de 1936, tras ser maltratado y después fusilado por tropas milicianas en el conocido “Camino Suárez”.

Fue Beatificado por Benedicto XVI junto con otros 497 mártires el 28 de octubre de 2007 en Roma.

Fuentes: Velezedario y Eventos con Historia

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