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Teodoro Reding

Para todo malagueño es bien conocida la avenida denominada ?Paseo de Reding?. Pero, ¿quién fue Reding y qué relación tuvo con Málaga? A pesar del patente olvido, fue una de las figuras más importantes de la historia de nuestra ciudad y uno de los grandes héroes de nuestro país.

Suizo de nacimiento, Teodoro Reding Von Biberegg comenzó su carrera militar en España en 1769, a los 14 años de edad, distinguiéndose a partir de entonces en campañas como las de Menorca (1781-1782), los Pirineos (1793-1795) o Portugal (1801), ligado siempre a la brillante trayectoria del llamado Regimiento Suizo de Reding nº 3, una de las seis unidades suizas del Ejército español.

Tras la heroica acción de Irún de 1794 en la Guerra del Rosellón, fue nombrado Mariscal de Campo, pero siguió al mando de este regimiento del que ya era Coronel desde 1788.

A comienzos del año 1802 fue destinado con su unidad a Málaga, pero, en un principio quedaría de guarnición con su primer batallón en Granada por encontrarse allí la Capitanía General de la Región Militar.

Cuando en 1803 se desató en Málaga la epidemia de fiebre amarilla, Reding volvió inmediatamente a la ciudad y fue nombrado miembro de la Junta de Sanidad. Se ganaría entonces el especial reconocimiento y cariño por parte del pueblo malagueño, que lo vio actuar ejemplarmente, aún arriesgando su propia vida, para paliar la enfermedad, visitando casa por casa y procurando el mejor trato para los enfermos. Acciones que se repitieron en 1804, estableciendo un cordón sanitario con su regimiento para evitar que la epidemia se extendiera. En ambas ocasiones destacó la labor de los soldados helvéticos y los cirujanos del regimiento, muchos de los cuales enfermaron, falleciendo finalmente unos 186 en pos del bienestar de los malagueños.

El 21 de Abril de 1806, Reding fue nombrado por el rey Carlos IV Gobernador Militar y Corregidor Político de Málaga, celebrándose las ceremonias habituales para su reconocimiento en la ciudad tras el juramento ante el Obispo el día 8 de Junio de dicho año. Su inseparable hermano, Nazario, obtuvo entonces el mando de la unidad.

Poco después ya se vislumbra su interés por la buena marcha de la provincia con la publicación del llamado ?Bando del Buen Gobierno? del 19 de Agosto de 1806. Como Gobernador, trabajador y eficaz, prudente, y enérgico cuando era preciso, desempeñaría una gran labor en todos los aspectos, en materia sanitaria, social, política, económica, urbanística y hasta ornamental.

Entre otras acciones, promovió la reorganización del Ayuntamiento, persiguió y eliminó el contrabando y los robos, ya se preocupó del desarenado del Guadalmedina considerando este río un gran peligro para la ciudad por sus desbordamientos, y estableció un Hospicio donde muchos jóvenes recibieron alimentación, educación y el aprendizaje de un oficio. En materia sanitaria sus disposiciones fueron tan acertadas que ya no se volvió a producir más la fiebre amarilla.

Con él no faltó la asistencia a nadie, fuera un huérfano o un presidiario enfermo; incluso implicó a la ciudad en actividades de caridad. Fueron tantos los trabajos por Málaga que, a los pocos meses de aceptar su cargo la ciudad se sintió orgullosa de tenerle por Gobernador y se escribieron poemas en agradecimiento, mucho antes de la gran victoria que estaba por llegar.

Iniciada la Guerra de la Independencia (1808 ? 1814), Reding encabezó la Junta de Málaga. Pronto fue nombrado General en Jefe de las tropas del reino de Granada y luego Comandante General de la 1ª División del Ejército de Andalucía, demostrando a sus hombres que era posible derribar la mítica invencibilidad napoleónica, convirtiéndose en verdadero artífice de la primera victoria en campo abierto sobre las tropas de Napoleón en toda Europa, el 19 de Julio de 1808 en la localidad jienense de Bailén. Tanto en ella como en sus prolegómenos destacaron los miles de voluntarios malagueños que le siguieron fielmente hasta la gloria.

El recibimiento, del ya entonces Teniente General, en Málaga como ?vencedor de los tiranos de Europa y libertador de Andalucía? fue apoteósico. Se le rindieron honores y se le hizo varios regalos, entre ellos un sable, un bastón y un caballo blanco. La corona de laurel que el cabildo le ofreció se negó a ceñirla modestamente y la ofrendó a la Virgen de los Reyes dándole gracias por la victoria y pidiendo por el triunfo de los ejércitos españoles.

Aunque prometió volver a Málaga, el deber militar lo llevaría junto a su División Andaluza a Cataluña con fin de reforzar el Ejército del General Vives, donde luego sería nombrado Capitán General.

Tras diversas acciones, Valls sería su última batalla en Febrero de 1809. Sufrió varias heridas de sable en la cabeza y los hombros. Sin embargo, no moriría de ellas, sino tras contraer una infección un mes después, el 23 de Abril de 1809, intentando ayudar humanitariamente, con la misma implicación con que lo hiciera en Málaga en 1803 y 1804, a los enfermos, esta vez sus soldados, por la propagación del tifus en Tarragona.

Sus restos reposan actualmente en un mausoleo, la primera sepultura del Cementerio municipal de Tarragona.

Es la humilde reseña de la vida de un héroe que lo dejó todo por España.

Desde el año 2005 los miembros de la Asociación Histórico ? Cultural ?Teodoro Reding? de Málaga le recuerdan, haciendo extensivo este tributo a los hombres y mujeres que como él sacrificaron sus vidas por nuestros derechos y libertades, sin recibir absolutamente nada a cambio, a muchos kilómetros de su tierra y sus familias.

Este colectivo ha realizado múltiples actos, muchos de ellos en tres de los puntos principales de su vida: Málaga, Bailén y Tarragona. Cada mes de Mayo desde 2008 celebra en Málaga un gran homenaje en memoria de Reding con participación de las autoridades locales.

En 2009 ha sufragado una placa conmemorativa en su honor y en agradecimiento a todo lo que hizo por Málaga, señalizando un punto histórico importante, el lugar donde en 1808 se encontraban las Casas Consistoriales, en la Plaza de la Constitución.

Tras la solicitud al Ayuntamiento, ya se encuentra en trámites una estatua que no sólo honrará su figura sino también la de todos los malagueños anónimos que contribuyeron con su acción a la victoria de Bailén.

Jon Valera Muñoz de Toro
Investigador histórico
Presidente de la Asociación Histórico ? Cultural ?Teodoro Reding?

http://teodororeding.es/2009/12/29/biografia-de-teodoro-reding/

Nota: la estatua de Reding que aparece en la fotografía se encuentra en Bailén.

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