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Sala María Cristina

La Sala María Cristina es un lugar para descubrir la cultura musical, pictórica y arquitectónica de Málaga. Fue reconstruido por el arquitecto Enrique Atencia Molina. La sala cuenta con un aforo de 364 espectadores. El edificio se encuentra entre la Calle Marqués de Valdecañas y la Plaza de San Francisco y cuenta con una superficie total de más de 2.322 metros cuadrados. Se ubica en un edificio del siglo XV que albergaba el convento franciscano de San Luis el Real y que fue desamortizado en el siglo XIX. Más adelante pasó a alojar el Liceo Artístico y Literario de Málaga y a acoger los conciertos de la Sociedad Filarmónica hasta que Eduardo Ocón Rivas impulsó la creación del Real Conservatorio María Cristina en este edificio. Tras el traslado del conservatorio a la zona de El Ejido el edificio quedó abandonado y en la ruina hasta que en 1975 fue adquirido por la Caja de Ahorros de Ronda (hoy Unicaja) para ser restaurado y abierto al público en 2009 como sala de música. Se divide en varias salas.

El salón de los espejos es la estancia que más impresiona. Todas las paredes están rodeadas de espejo y se embellecieron con flores tras las grietas de un terremoto. El salón de los conciertos, con sus cuadros alegóricos de estilo clásico y la sala mudéjar entera de madera policromada, merecen la pena ser visitadas. El pintor malagueño Denis Belgrano, padrino de Picasso, también cuenta con su propia sala en la que están expuestas sus obras.

Este edificio tiene una larga historia, en sus orígenes fue el denominado Convento de San Francisco, fundado por los Reyes Católicos en 1489 y deshabitado tras la desamortización de Mendizábal en 1836. Luego, el edificio lo ocupó el Liceo de Málaga y la Sociedad Malagueña de Ciencias y ya en 1880 fue sede del Conservatorio de Música María Cristina por el apoyo de la reina María Cristina, hasta su traslado en 1971.

Decoración de estilo ecléctico y academicista debida a los pintores más representativos de su época como Nogales Sevilla, Sixto Cappa, Martínez de la Vega, Denis Belgrano, Moreno Carbonero, Emilio Ocón, Muñoz Degrain, Ponce, Alvarado, Blanco Coris, Merino y Simonet. Del exterior destaca su hermosa torre mudéjar.

Tras el vestíbulo se encuentra el denominado «salón mudéjar», un amplio espacio cuadrangular, con ornamentación historicista y neomudéjar, cuyo magnífico techo artesonado está decorado alternativamente con tableros cuadrangulares en cuyo interior se inscriben octógonos y estrellas de ocho puntas, policromados en colores rojo y azul, junto a otros estrechos paneles donde se ubican las delgadas columnillas de fundición que sostienen la estructura. Las puertas que sirven de acceso al salón contienen decoración neomedieval de arcos apuntados. En el tercio inferior de la pared se dispone un zócalo de madera con decoración alterna de cruces rojas y azules inscritas en cuadrados, mientras que la mitad superior del muro se divide en grandes paneles bícromos en los que cuelgan pinturas sobre cristal con motivos figurativos de hombres y mujeres vestidos a la usanza medieval. El suelo es de baldosa hidráulica.

El espacio contiguo es el elegante y refinado «salón de los espejos» que ocupa el correspondiente al antiguo coro de la iglesia conventual. Es de planta cuadrangular y en sus paredes cuelgan espejos, de mediano y gran formato de estilo pseudorrococó, cuya decoración fue realizada por el pintor José Nogales Sevilla tras el terremoto de 1884. Son una serie de pinturas de carácter floral, sobre todo de rosas de gran efectismo, que ocultan los desperfectos producidos en los cristales. El techo se encuentra decorado con una gran pintura al óleo sobre lienzo, que representa la Alegoría de la Música, debida al pintor Javier Cappa.

Tras pasar por un arco sostenido por columnas, se accede al denominado «salón de conciertos», el más emblemático de todos, situado en lo que fuera la antigua capilla del edificio conventual. Los muros presentan un ambiente clásico, mediante la disposición de pilastras corintias que alternan con amplios paneles sin decorar y cuyo entablamento lo compone un friso corrido interceptado por ménsulas. El magnífico techo está dividido en tres partes: en la central se dispone la pintura con la escena de La Coronación de Dante del pintor Joaquín Martínez de la Vega y en las laterales, La Aurora, de Joaquín Martínez de la Vega y El Tocado de Venus, de José Denis Belgrano.

A continuación se encuentra una serie de salas paralelas con usos auxiliares, como la sala de exposiciones de recuerdos románticos del Conservatorio, bar, aseos, etc. y tras estas dependencias, atravesando un pasillo, se accede al llamado «palco de luto», antiguo «salón del senado», con vista directa al podium del salón principal.

Destacan las puertas de ingreso a las diferentes salas, todas con similares diseños, y la decoración del resto de las habitaciones, con la misma tónica general que el salón principal y con una unidad decorativa que refuerza el interés artístico del conjunto.

Cuenta con espacios para los estudios musicales y aulas de trabajo y ensayo además de cabinas de ensayo y estudio de grabación. Su torre-mirador mudéjar acoge actos de audición, exposiciones y sirve para recepciones.

En este Liceo, verdadero museo pictórico y biblioteca del XIX, en una de sus piezas llamada 'El Senado', se celebraron las tertulias de sus socios más distinguidos, y fue aquí donde Pablo Picasso sería bautizado con champán por Martínez de la Vega, con motivo del éxito obtenido por el joven artista en las exposiciones Nacional y Provincial de Bellas Artes de 1897, con su obra 'Ciencia y Caridad'.

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