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Raíces de Málaga

El puerto de Málaga no pasó inadvertido a los fenicios, grandes comerciantes que muy pronto observaron las posibilidades de este reducto ibérico. De este modo construyeron un poblado junto a un cerro al que bautizaron como ?Malaka?. Según recoge F. Guillén Robles, en su ?historia de Málaga y su provincia?, son varias las acepciones etimológicas de la palabra Málaga. De ella lo que prima es que deriva de la expresión fenicia ?Malach? y que aludía a condimentar con sal pura los escabeches y salazones que desde antiguo se preparan en las playas de nuestra ciudad; también la palabra ?Malach? designaba a la diosa Venus Tiria que aparece en las grabaciones de monedas antiguas de la época (Siglo XI?XII A.C.).

Los romanos la denominaron ?Malaca? y la consideraron tan importante que gozó del privilegio de ser una ciudad confederada de Roma y que muy pocas ciudades de Hispania consiguieron. Fueron los árabes los que proporcionaron a Málaga una de las etapas de mayor esplendor, siendo los artífices de la muralla, del Castillo de Gibralfaro y de la Alcazaba. Se le atribuye el nombre de Alcazaba a un recinto fortificado dentro de una población amurallada que es el último reducto de resistencia. Término árabe equivalente a la ciudadela renacentista, de carácter no exclusivamente castrense, sino también administrativo y civil. En el Monte de Gibralfaro debió haber algún faro o torre de señales y por ello lleva dicho nombre. Los musulmanes construyen el Castillo y como quedaba muy cerca de la Alcazaba comunican ambos recintos, mediante un ancho camino con una muralla a los lados que fuera desde el Castillo a la Alcazaba y a este camino zigzagueante lo llamaron Coracha.

Se llama Torre del homenaje, a la torre destacada de las fortalezas que contenía por lo general las salas nobles. Era el último reducto de defensa y podía aislarse del resto de las fortalezas. En ella los Reyes Católicos el 19 de agosto de 1487 (por eso se festeja en agosto la Feria de Málaga, es la celebración de la conquista) izaron la cruz y el pendón de Castilla. El rey Fernando entregó a Málaga la imagen de la Virgen de la Victoria, talla de origen alemán, regalada por el emperador Maximiliano I al monarca español, que desde entonces es la patrona de la ciudad.

Posteriormente a mediados del Siglo XIX, Manuel Agustín Heredia, Martín Larios y Jorge Loring convirtieron a Málaga en la segunda provincia industrial de España, mediante diversos negocios como la siderurgia. Hoy en día todo esto se perdió, pero gracias al turismo y las fuertes inversiones realizadas en la provincia y las pendientes, se puede decir que Málaga vive un buen momento.

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