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Pinturas murales en la iglesia de Benaque

Pinturas murales en la iglesia de Benaque

Benaque es una pedanía, junto con Vallejos, de Macharaviaya. Es, por otra parte, la cuna de Salvador Rueda, uno de los precursores del Modernismo.

La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, de Benaque es la iglesia parroquial de este anejo de Macharaviaya. Se trata de una iglesia de estilo mudéjar del siglo XVI, con una torre de planta cuadrangular, cuyo último cuerpo de campanas tiene arcos de medio punto. Esta torre fue el alminar de una antigua mezquita.

Las pinturas murales que adornan las paredes han sido restauradas por Carlos Monserrate y Doña Pilar Ruano, se identifica la iconografía de figuras de apóstoles, un crucifijo y un San Cristóbal. La pintura mural existente es sin lugar a dudas de autoría cristiana, quizás mudéjar o posterior y su estilo es extremadamente sencillo, en su rehabilitación se recuperó lo que existía, no añadiéndose nada.

Tradicionalmente se ha opinado que puede tratarse de uno de los pocos restos de mezquita que se conservan en la provincia y que por tanto nos encontraríamos ante una fábrica fechable en torno al siglo XIII o XIV, anterior a la conquista cristiana del lugar. Esta opinión ha estado fundamentada en un apoyo documental que avala la utilización de la mezquita como Iglesia en los años inmediatos a la conquista.

Al entrar en la iglesia impresionan tanto las pinturas que se tiene la sensación de estar en una iglesia italiana. Es un milagro que esta iglesia haya podido llegar a nuestros días en estas condiciones, porque a final de los años 50 del siglo XX se derrumba la cubierta de la Iglesia, dada la pobreza de la parroquia se vuelve a techar sólo la mitad de ella, en consecuencia se coloca el altar mayor bajo el coro, a los pies del templo original y se tapia la cabecera, quedando a la intemperie la mitad del edificio. Así estuvo hasta los años ochenta del mismo siglo en que el estado de ruina aconsejó su abandono total.

Santo Cristo de la Banda Verde de Almáchar en la iglesia de Benaque

Al final de la década de los años 60, una señora de la pedanía de Benaque, perteneciente al pueblo de Macharaviaya, hizo una fotografía en blanco y negro de la talla del Cristo de Almáchar. Era muy devota de aquella figura, y pretendía que el cuadro fuera colocado en su propia parroquia para disfrute y devoción de sus vecinos. Así lo hizo. El cuadro adornó desde ese momento la pequeña pero encantadora iglesia del pueblecito de Benaque. Un buen día, una de las vecinas que fue a abrir el templo se quedó de piedra ante lo que sus ojos pudieron contemplar. Aquella fotografía en blanco y negro presentaba de un día para otro una curiosa e insólita anomalía. La banda presentaba un color verde intenso mientras el resto de la imagen seguía en blanco y negro, tal y como se fotografió. Incluso el obispado malagueño se interesó por el asunto y realizó una investigación. Se comprobó que no había ningún tipo de pintura ni pigmento agregado a la fotografía. No estaba alterada de forma voluntaria. Sencillamente, el blanco y negro de la banda se había transformado en auténtico color verde a lo largo de la banda de la cintura del Cristo. Es curioso que a pesar de tratarse de un milagro reciente y todavía en vigor, no haya trascendido mucho a toda la opinión mundial e internacional al tratarse de un auténtico milagro, comprobado y certificado. Si esto hubiera pasado en una gran capital, o en algún país de Latinoamérica, existirían ahora peregrinaciones de miles de personas para visitar el cuadro, muy seguramente. En cambio, la fotografía suele estar casi olvidada, solitaria en un rincón de la parroquia, tan sólo venerada por los pocos habitantes de Benaque que todavía guardan verdadera devoción hacia esta imagen.

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