La mejor web sobre Málaga

Los secretos de la Tumba del guerrero

Los secretos de la Tumba del guerrero

La Junta publica una ambiciosa monografía sobre la tumba del guerrero del Museo de Málaga en la que han participado 34 expertos. El mercenario, probablemente un hoplita griego de finales del siglo VI a. C., habría sido contratado por la ciudad de Malaka

La tumba del guerrero fue hallada en 2012 y excepcionalmente se descubrió una sepultura intacta de época fenicia, sin expoliar, con todo el ajuar, localizada en un enorme solar entre las calles Refino y Jinetes. Hoy es la estrella de la sección arqueológica del Museo de Málaga.

Comenzó siendo un control de movimientos de tierras en un espacio de Málaga donde no se sabía  a ciencia cierta si podía haber restos arqueológicos, por la zona, que se correspondía con la parte norte del antiguo arrabal musulmán, los expertos pensaban que hallarían algo relacionado con la alfarería medieval o moderna. Pero encontraron mucho más. Para empezar, un barrio de la época de las taifas bastante espectacular. La sepultura apareció en una esquina del solar y como otras tumbas fenicias, parece que tuvo una cubierta vegetal. Los limos del Ejido hicieron que terminara colapsando y que la tumba se llenara de tierra.

Esto explica el mal estado de los huesos del guerrero, que estaba acompañado por un suntuoso ajuar: una lanza de hierro (sólo la punta, el resto de madera se perdió con el tiempo), un quemaperfumes fenicio, una pátera de plata o plato para sacrificios, un escarabeo de cornalina engarzado en oro, un par de varillas de plata y un precioso casco de tipo corintio de bronce, decorado y con un soporte para una posible pluma o penacho. Esto es lo que se expone en el museo, porque quedan piezas por restaurar,  ya que también se localizó, roto en minúsculos fragmentos, una pieza que puede ser una bandeja, un escudo o bien dos escudos, con dibujos similares al yelmo

De sus características físicas el estudio señala que era un hombre de algo más de 40 años, de 1.75 a 1.80 de estatura y con musculatura. El análisis de las piezas aporta información sobre su probable origen: era un individuo foráneo, al menos la mayoría de los objetos no corresponden a típicos de la Península Ibérica. Porque si el quemaperfumes y la lanza sí son de la Península Ibérica, no ocurre lo mismo con el famoso casco decorado, que parece provenir de las colonias griegas del sur de Italia o de Sicilia (la llamada Magna Grecia).

Tampoco está hecho en la Península el escarabeo, un amuleto de fabricación egipcia y determinante para saber a qué se dedicaba, en esta pieza aparece Sekhmet, la diosa egipcia de la Guerra. Además, el cartucho con una inscripción jeroglífica junto a la diosa se ha identificado que se refiere al faraón Necao I, de finales del siglo VII a.C. y cuyo hijo, Psamético I. Por los textos sabemos que fue el faraón que primero contrata mercenarios griegos y también que muchos de estos mercenarios se hicieron devotos de la diosa.

Un mercenario extranjero

Con todos esos datos, este hombre extranjero era un mercenario; en cuanto a su procedencia, aunque todo pueda apuntar, no hay evidencia directa de que fuera griego. Sabemos que era un gran guerrero, un hoplita o en esa línea de táctica militar. Si vemos la Ilíada, los hoplitas no eran agricultores, tenían cierta capacidad económica para poder comprarse ese armamento. Una de las hipótesis que barajan los arqueólogos es que hubiera sido contratado por la ciudad de Malaka. Porque por los textos sabemos que los fenicios no suelen guerrear sino que contratan gente para que les preste asistencia militar. Por todos estos datos el guerrero debió de tener algún tipo de poder en la sociedad última que lo acogió o al menos consideración, para que se le enterrase con honores.

Fuente: la Opinión de Málaga y  aportaciones de Málaga en el corazón

Share

Comentarios



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *