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Los Castillos olvidados de Málaga

Los Castillos olvidados de Málaga

Hay muchas fortalezas que jugaron un importante papel histórico y que hoy apenas tienen restos visibles. Aun así, hay varias que están protegidas como Bien de Interés Cultural

Una de las épocas más convulsas que vivió la provincia de Málaga fue aquella en la que se convirtió en una importante franja fronteriza del antiguo Al-Ándalus. También fue el escenario de revueltas mozárabes contra el poder de los Omeyas y de otros conflictos internos, como las posteriores rebeliones moriscas. Esa actividad bélica obligó prácticamente desde el siglo X al XV a construir castillos difícilmente expugnables o a ampliar los ya existentes. Hoy se pueden visitar muchos de estos castillos, como son los de La Estrella (Teba), La Peña (Ardales), Vélez-Málaga, Archidona, Antequera, Casares, El Águila (Gaucín) o Hins Canit (Cañete La Real), entre otros. Sin embargo, hay muchas otras fortalezas que jugaron un importante papel histórico y que hoy apenas tienen restos visibles o que han caído en el olvido por estar en enclaves poco accesibles. Así, en la Axarquía, en los valles del Guadalteba y del Guadalhorce o incluso en la Costa del Sol quedan vestigios de estos castillos. Aunque muchos están en estado de deterioro, hay varios que están protegidos como Bien de Interés Cultural o como Rincón Singular de Málaga. Éstos son algunos de los que más importancia tuvieron en su día.

  1. Bentomiz (Arenas)

En torno a unos 700 metros de altura sobre el nivel del mar se encuentran los restos de la fortaleza de Bentomiz. Aunque muy deteriorado por el paso del tiempo, este castillo árabe vivió intensamente las revueltas moriscas que tuvieron lugar en torno a 1.570. Antes, también se vio envuelto en la rebelión de Omar Ben Hafsun contra el poder de los Omeyas. Se encuentra en el término municipal de Arenas, pero en la cima de la montaña que separa a este pueblo de las vistas al Mediterráneo. Aunque el camino no se encuentra en muy buenas condiciones para subirlo en vehículo, merece la pena subir hasta allí no sólo por ver los restos de murallas y parte de una torre sino también por divisar buena parte de la costa axárquica. A sus pies se puede ver la Fortaleza de Vélez, mientras que en los días claros se alcanza a ver incluso la costa africana.

  1. Zalia, Zalía o Salia (Alcaucín)

Frente al pueblo de Alcaucín todavía resisten al tiempo las ruinas del castillo de Zalía o Zalia, una fortaleza de origen fenicio que fue utilizada posteriormente por otras civilizaciones hasta la época de los árabes. En este enclave, según la leyenda, se sitúa la antigua y fantástica Odyscia en la que el escritor griego Homero ubica algunas de las hazañas de Ulises.  Lo que sí es totalmente cierto es que fue construido por los árabes con su doble anillo de murallas. Más tarde fue conquistado por los Reyes Católicos y sirvió como «prisión – obispado de los levantiscos moriscos». La fortaleza tenía una ubicación estratégica, ya que se encontraba en el antiguo camino nazarí, que unía a la Axarquía con Granada. En torno al castillo existen muchas leyendas. Una de ellas dice que su nombre viene de la reina Zalia, que bajaba diariamente al río para bañarse. Según la creencia popular, en las noches de luna llena iba hasta un pequeño estanque situado en la parte más cimera de la fortaleza, llamada La alberca de la reina mora. No muy lejos de allí se puede visitar El Alcázar, un área recreativa cuya denominación delata la existencia de una fortaleza hoy ya desaparecida casi en su totalidad.

  1. Turón (Ardales)

Situada a unos cinco kilómetros del casco urbano de Ardales, se pueden ver sobre un cerro los restos de lo que en su día fue la fortaleza del Turón. Este recinto amurallado, que no tiene un acceso fácil, fue mandado a construir en el XIV. Fue tomado en 1.433 por las tropas cristianas y desde entonces quedó despoblado. Gracias a ello, mantiene hoy en día muchas de sus murallas y torres originales. Este castillo llegó a contar con una decena de torreones, lo que da idea de la importancia que tuvo en la época. Los restos visibles de este castillo se encuentran junto al río Turón y la ruta de senderismo que lleva de Ardales a El Burgo, que hoy coincide con una de las etapas de la Gran Senda de Málaga.

  1. Lizar (Frigiliana)

Eclipsado por el ‘Barribarto’ o Barrio Alto, en la parte alta de Frigiliana apenas se conservan algunos restos -su cimentación y la rampa de acceso- del que en su día fue el castillo de Lizar, que se pudo construir entre los siglos IX y XI, en pleno apogeo de Al-Ándalus. En total, llegó a tener una superficie de unos cuatro mil metros cuadrados. Llegó a contar con una acequia propia, a la que le llegaba agua procedente de un acueducto. El recinto amurallado fue mandado a destruir tras la rebelión morisca de 1569. En concreto, según las crónicas su demolición fue ordenada por Don Luis de Requesens, Comendador Mayor de Castilla, que contó para ello con el consentimiento de Felipe II, ávido de sofocar estas rebeliones en la zona y que deseaba acabar con todo lo que le recordara la rebelión de los moriscos.

  1. Lifa (Ronda)

En uno de los enclaves más singulares de la provincia de Málaga, en el Valle de Lifa, que une a los territorios de Ronda y El Burgo, se erige hoy una vieja torre, que, en principio, podría parecer una simple atalaya que servía para las comunicaciones de la zona hace unos siglos. Sin embargo, son los restos de una de las atalayas que perteneció al castillo de Lys, una fortaleza árabe que fue tomada por Abderramán III en su campaña contra la revuelta de Omar Ben Hafsun. El califa omeya mandó derribar toda la fortaleza que durante décadas fue hostil a Córdoba por su alianza con Bobastro. Hoy la Torre de Lifa es el único resto que queda. Es visible para los senderistas que recorren esta ruta, que coincide hoy con una de las etapas de la Gran Senda de Málaga (entre El Burgo y Ronda).

  1. Cártama

En el cerro de la Virgen, donde se concentra buena parte del patrimonio cultural de Cártama, se pueden ver los restos de un antiguo castillo árabe del siglo X, al que se le presuponen cimientos romanos. Teniendo en cuenta sus dimensiones y su situación privilegiada, desde la que se domina visualmente buena parte del valle del Guadalhorce, muchos historiadores han coincidido en resaltar la importancia que tuvo esta fortaleza durante la etapa andalusí. Hoy el acceso a su parte alta no está bien habilitado, si bien se puede acceder por un pequeño sendero que sale del camino que lleva hasta la ermita de la Virgen de los Remedios, que se comenzó a construir durante el siglo XVII. Situada a los pies de los restos de la antigua fortaleza árabe, este pequeño edificio religioso cuenta con el cariño y la devoción de muchos cartameños, ya que allí se rinde culto a su patrona, la virgen de los Remedios.

  1. Miraflores (El Burgo)

Todavía hoy se pueden intuir restos de lo que fue la fortaleza que en su día tuvo el pueblo de El Burgo. Desde la dominación romana, la zona tuvo importancia por ser paso obligado entre Ronda y Málaga y el litoral mediterráneo. Sin embargo, el apogeo de esta fortaleza llega con la revuelta de Omar Ben Hafsun desde Bobastro a finales del siglo IX. Fue tomada por el propio califa Abderramán III en la llamada campaña de Turrus, en la que tuvieron que usar catapultas para tomar el castillo. Entre los siglos XIV y XV pasó en varias ocasiones de manos musulmanas a cristianas por su ubicación en zona fronteriza. Finalmente, pasó a claudicar ante los Reyes Católicos en 1.485, cuando cae Ronda. Hasta el XVIII, el conocido como castillo de Miraflores se mantuvo en un buen estado, pero un terremoto a mediados de ese siglo lo destruyó parcialmente. Pese a ello, las tropas napoleónicas lo usaron de refugio en 1.812, pero lo demolieron casi en su totalidad cuando lo abandonaron. Hoy se adivinan muchas de sus murallas y restos de algunas de sus doce torres originales en algunos rincones del casco antiguo. Actualmente, hay un proyecto para recuperar parte de esta importante fortaleza.

  1. El Nicio (Estepona)

A unos siete kilómetros del casco urbano de Estepona, en la zona del Padrón, se conservan los cimientos, algunas murallas y torres de lo que fue un importante castillo medieval. Se trata de la fortaleza El Nicio, que jugó un papel fundamental y está situado en las estribaciones de Sierra Bermeja, fue un recinto amurallado con un trazado casi rectangular, que se adaptó a la difícil orografía de la zona. Su acceso es complejo y está en un estado de deterioro continuo. Eso sí, sus vistas panorámicas de la Costa del Sol siguen intactas.

  1. Montemayor (Benahavís)

Enclavado en uno de los cerros más elevados de la Costa del Sol, el castillo de Montemayor, situado en el término municipal de Benahavís, se conserva en parte. Todavía se pueden ver algunas de sus murallas y torreones. Construida en el siglo X, la fortaleza jugó un papel fundamental en la época de los reinos taifas. Posteriormente, también fue decisivo en los enfrentamientos entre los edrisitas (la dinastía que gobernaba Málaga) y los hammudíes (el linaje que mandaba en Algeciras). Actualmente se puede subir al castillo de Montemayor a través de una ruta de senderismo (PR-A-165) que parte desde el propio pueblo de Benahavís. Aunque no es un itinerario muy largo, tiene algunas pendientes acentuadas que invitan a hacer el recorrido en cualquier época del año salvo los días más calurosos del año. La recompensa, en todo caso, son unas excelentes vistas de la Costa del Sol, la Serranía de Ronda e incluso del Peñón de Gibraltar.

Fuente: Javier Almellones. Diario Sur

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