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La vinculación de la Armada con la Soledad de Mena

La vinculación de la Armada con la Soledad de Mena

En marzo de 1756 en la bahía malagueña, frente a la desembocadura del río Guadalmedina, se desató una horrorosa tormenta que sorprendió a una fragata de la Armada española, (Juno) según el relato que dejó escrito el padre Federico Gutiérrez en su conocida obra ‘Semana Santa en Málaga’. Los tripulantes vieron la muerte cerca. La embarcación zozobró por el fuerte temporal y estuvo a punto de producirse el naufragio.

Los marineros estaban angustiados por la situación. Había una visibilidad casi nula y temían el más que probable encallamiento y choque contra las rocas próximas a la playa. Cuando parecía todo perdido avistaron entre la bruma la torre de una iglesia y una espadaña -eran las del convento de Santo Domingo-. Creyeron que allí habría una Virgen y se encomendaron a ella sin haberla visto nunca.

El temporal amainó y la fragata pudo entrar felizmente en el puerto de Málaga. Los marineros atribuyeron su salvación a la milagrosa intercesión de aquella misteriosa Virgen que no conocían. Con sus mandos decidieron acudir a aquella iglesia para agradecérselo personalmente y así llegaron a Santo Domingo. Allí, en la capilla de aquella torre, encontraron a esa Virgen, que no era otra que la Soledad, cuya cofradía era una de las más antiguas de la ciudad. Su advocación «la convierte en una institución modélica dentro de la rica trayectoria del catolicismo en Málaga», señala el historiador Elías de Mateo.

Misa de privilegio
Los marineros, agradecidos por la protección de esa imagen, pidieron al párroco celebrar una misa de acción de gracias, pero no fue posible porque era Sábado Santo y estaba prohibido por la Iglesia. No quisieron que aquello quedara en agua de borrajas y se movilizaron ante las altas instancias de la Armada. Así se solicitó al Vaticano por parte de la institución marinera y del entonces obispo de Málaga, José Franquis Lasso de Castilla, la misa de acción de gracias. Pasado un tiempo, el Papa Benedicto XIV concedió a la cofradía el título de ‘Pontificia’ y una bula por la cual, al mediodía del Sábado Santo de cada año, podía celebrarse una solemne misa de acción de gracias. Desde entonces la Armada española quedó para siempre vinculada a la Virgen de la Soledad, a la que nunca le falta marineros que le acompañen en su desfile. Y la Congregación de Mena sigue celebrando este acto taumatúrgico cada Sábado Santo con los marineros que participan en la procesión del Jueves Santo.

La Marina española tuvo a la Virgen del Rosario como primera Patrona. Luego, la devoción marinera se extendió a la Virgen del Carmen y, por el hecho reseñado, a la Soledad de Mena de Málaga. Se trata de la única Dolorosa de España vinculada a la Armada, y un cuadro con esta imagen se encuentra en cada buque de guerra español.

En lo alto del tejado de Santo Domingo hay una veleta con un barco en recuerdo o como homenaje a esta historia con la palabra Juno escrita en su proa.

Fuente: Antonio Roche. Diario Sur

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