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La historia del compositor malagueño Lehmberg Ruiz

La historia del compositor malagueño Lehmberg Ruiz

Emilio Lehmberg era descendiente de uno de los tripulantes de la ‘Gneisenau’, que se hundió en 1900 en aguas malagueñas

El naufragio de la fragata alemana ‘Gneisenau’ se produjo aquella mañana gris del 16 de diciembre de 1900 cuando se encontraba fondeada en aguas malagueñas desde el 25 de noviembre por motivos estrictamente diplomáticos. Su misión era dejar al embajador alemán en Marruecos, y arribar al Puerto de Málaga, en espera de que dicho diplomático concluyese con su cometido. Momento en el que el alto mando alemán daría las oportunas órdenes a la ‘Gneisenau’, para que pusiese rumbo a Mogador y recogiese a dicha embajada, misión que jamás realizaría por culpa del fuerte viento del sureste, que alcanzó en pocos minutos una velocidad de 56 nudos (unos 100 kilómetros por hora). La dotación del buque la componían 19 jefes y oficiales, 51 guardiamarinas, 186 tripulantes entre suboficiales, marineros y personal auxiliar, y 210 grumetes de corta edad. En total 466 hombres bajo el mando del Comandante Krestchmann,

La población malagueña tuvo un ejemplar comportamiento auxiliando a las víctimas del hundimiento. Tras el hundimiento los heridos graves fueron atendidos en el cercano Hospital Noble y en el Hospital Civil. Los heridos leves e ilesos, fueron repartidos entre el antiguo Cuartel de Levante, en el entonces edificio del Ayuntamiento (Colegio de San Agustín), en un Sanatorio que existía en las inmediaciones del Camino Nuevo, y en el Consulado alemán. Haciéndose patente una vez más, la generosidad de algunas familias malagueñas que alojaron a muchos de los tripulantes del barco en sus propios domicilios. Este fue el motivo que propició que uno de los marineros de su tripulación pasase el resto de sus días viviendo como un malagueño más en nuestro suelo.

Ese tripulante se llamaba Otto Lehmberg Tielecke de 21 años de edad, que tras el hundimiento fue alojado en el domicilio particular de la familia Ruiz Rodríguez. Familia cuyo vivienda estaba ubicada en la calle Cristo de la Epidemia número 30 (emplazamiento que años después ocuparía el Colegio Ntra. Sra. De Las Mercedes). Al parecer el cabeza de familia de los Ruiz, ocupaba un alto puesto en el ayuntamiento de nuestra ciudad y la situación económica de esta, era más que holgada y se podía permitir sin problemas atender al náufrago.

El 19 de diciembre fueron enterrados el comandante Krestchmann y el resto de víctimas, en el Cementerio Inglés de Málaga. El día de Nochebuena de 1900, embarcaban los supervivientes en el vapor Andalucía que atracó en nuestro puerto procedente de China y que puso rumbo a Alemania para repatriar a los supervivientes. La mayor parte de la tripulación después de un tiempo de permiso, se embarcaría de nuevo en el buque escuela «Stein», gemelo de la «Gneisenau» y también de la clase Bismarck como el desaparecido navío.

Entre tanto, Otto Lehmberg, permanecía en casa de los Ruiz, enamorándose perdidamente de Conchita, la hija de la familia Ruiz que contaba entonces con 19 años. Tiempo después se casarían, y fruto de ese matrimonio nacería el que sería en el futuro un gran compositor, Emilio Lehmberg Ruiz.

Otto se establecerá en Málaga regentando una tienda de comestibles en el barrio de la Alcazaba, era un apasionado de la música y muy especialmente de Johannes Brahms, En la trastienda de su pequeño negocio, profesores particulares daban clases de música y solfeo al pequeño Emilio, quizás para hacer realidad en su vástago ese sueño que él no pudo ver realizado en su persona.

Otto se separaría años más tarde de Concepción por desavenencias familiares, haciéndose cargo de su hijo Emilio. Emilio estudió en el conservatorio de Málaga destacando pronto su afición y cualidades para la música, continuándolos en el Conservatorio Nacional de Madrid. Fue alumno de composición de Conrado del Campo. También estudió piano con Leopoldo Querol. Terminando su preparación alrededor de 1930, fecha en la que empieza a ganarse la vida como violinista, además de escribir sus primeras composiciones. Compuso varias obras para piano, entre ellas las suites ‘Málaga’ y ‘Granada’. Destacando también en ese mismo año la composición de «Impresiones del atardecer» para el maestro José Lassalle, en cuya orquesta madrileña Lehmberg colaboraba como primer viola.

Al estallar la Guerra Civil se encuentra en Madrid, incorporándose a la Banda de la Guardia Republicana. Concluida la guerra se casa con Carmen González Feijóo, una joven estudiante viguesa de piano que había conocido en las clases de Leopoldo Querol. En 1942 realiza su última obra de carácter sinfónico la ‘Suite andaluza’. Y en 1944 nace su única hija Carmen Lehmberg que se dedicaría posteriormente a la danza. Para mantener a su familia durante la difícil postguerra debe dedicarse a la composición de temas más comerciales. Componiendo para revistas musicales, siendo autor de innumerables bandas sonoras del cine de los 40 y 50, y del NO-DO.

En la década de los cincuenta es cuando llegarán sus mayores éxitos en el mundo de la revista. «Cántame un pasodoble español» con la letra escrita por el popular humorista Tony Leblanc, y música de Emilio Lehmberg se estrenaba el año 1954 en el Teatro Albéniz de Madrid, en un espectáculo de variedades titulado «Lo verás y lo cantarás». Interpretado por Ana María Parra, «vedette» de revista, que solía interpretar boleros. Pero la versión que más triunfó, fue la de Lolita Sevilla que siempre la llevó en su repertorio. Las malas lenguas contaban que Tony Leblanc fue realmente su autor, que como no sabía de música y componía de oído, tuvo que recurrir al maestro Lehmberg, quien se encargó de pasarla a la partitura, una vez que este se la tarareara. Y a cambio, Tony se vio obligado a compartir con el maestro los derechos de autor y permitirle firmar a medias la obra. No acababa ahí la cosa, porque el popular maestro Quiroga parece ser que comentó que esa melodía se parecía muchísimo a una suya. Menos mal que él y Tony llegaron dicen a un acuerdo, una vez demostrado el supuesto plagio, en que Tony Leblanc utilizó, sin pretenderlo, más de cuatro compases de una copla del afamado autor sevillano.

Bueno como pueden ver nuestra historia desde el principio es sorprendente, pero no menos singular será su final. Emilio Lehmberg los últimos años de su vida sufriría de problemas mentales, al parecer le temblaban mucho las manos lo cual, hacía que se planteara que su carrera musical había concluido, cayendo entonces en una profunda depresión. Acabó con su vida el 24 de mayo de 1959 arrojándose en la Rozas (Madrid) a las vías del tren. Está enterrado en la Sacramental de San Justo en Madrid.

Simplemente a título anecdótico, su padre Otto Lehmberg también se suicidó pegándose un tiro en la sien en la Alameda de Málaga. Nuestro compositor nos dejaría una última obra póstuma la «Sinfonía para la festividad de Santa Cecilia« terminada en 1959, año de su fallecimiento. Se estrenaría dicha obra de manera póstuma el 17 de enero de 1962, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Málaga dirigida por Pedro Gutiérrez Lapuente, en un homenaje organizado por el Ayuntamiento de Málaga. En 1972 le rotuló la calle que lleva su nombre y aún resta por colocar la lápida prometida en la casa donde nació en la calle Cristo de la Epidemia nº 30.

Fuente: Salvador Jiménez Morales. Diario Sur.

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