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La historia de Málaga en plastilina

Nuestros primeros colonizadores (C.siglo X a. C.-siglo II a. C.):

Un barco fenicio carga y descarga mercancías en la misma playa. Los personajes visten túnicas de un color entre rojo y morado. Están teñidas con púrpura, un tinte extraído de búsanos y cañaíllas, muy abundantes en nuestras aguas litorales y que,  tres mil años después, aún continúan siendo gastronómicamente muy apreciados.

La impronta romana (C.siglo II a. C.-siglo VIII):

En los muros de una gran basílica ?edificio civil cuyo nombre se aplicó más tarde a los templos- aparecen colgados los bronces en los que está inscrita la Lex Flavia, promulgada siendo emperador Tito Domiciano. Las típicas togas romanas están adornadas con bandas teñidas con púrpura. Y un obrero se afana en producir el garum, la famosa y apreciada salsa elaborada con vísceras de distintos pescados.

Málaga Musulmana (711-1487):

En el frente marítimo de la ciudad destacaba una importante fortificación: la Torre Gorda, así llamada por su gran volumen, en cuya base rompían las olas por haber sido construida junto al mar. A su lado se levantaba las Atarazanas, un amplio y poderoso edificio destinado a taller para construir las naves de la época y almacenar distintos pertrechos y enseres.

Málaga cristianizada (Fines siglo XV)

Ante la puerta de Granada, que daba a la actual plaza de la Merced, una vistosa comitiva acompaña a los Reyes Católicos en el momento de recibir las llaves de Málaga. Concluye así un duro asedio que duró 103 días. Aquel día fueron liberados los cristianos que estaban prisioneros en las mazmorras musulmana y la población vencida, salvo un pequeño grupo. Pasó al cautiverio hasta que pudieron pagar un costoso rescate.

La gestación de los primeros muelles  (1491-1588):

En la playa que existía en lo que hoy es la plaza de Torrijos, delante del hospital Noble, las autoridades y el pueblo malagueño asistieron alborozados al solemne acto en el que el obispo bendijo una gran piedra ?extraída del monte Gibralfaro- que fue echada al mar simbolizando así el inicio de tan importantísima obra, que sería decisiva para Málaga y que se prolongaría durante varios siglos debido a su complejidad y a su alto coste.

La Málaga del siglo de oro (1520-1620):

La plaza Mayor, conocida como ?de las cuatro calles? es el centro neurálgico de Málaga. En ella están la casa del Corregidor, el Ayuntamiento y la Cárcel. La plaza es también el escenario en el que se celebran los más importantes actos e incluso se utiliza como coso para lidiar toros, espectáculo que por entonces sólo protagonizaban los nobles montados en vistosas cabalgaduras. La hermosa fuente de Génova adornó la plaza desde mediados del siglo  XVI y de ella los vecinos se suministraban de agua potable.

La ciudad en el siglo XVII y la visita de Felipe IV

El rey Felipe IV llega a Málaga acompañado de una nutrida y vistosa comitiva que encabeza su valido Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, bien conocido por su pasión de mandar. Es recibido en medio del clamor del pueblo y el corregidor le ofrece las llaves de la ciudad en señal acatamiento. Pero se las ofrece en sus manos, lo que provoca un desagradable incidente por la soberbia actitud del valido.

El vino, principal factor de la riqueza de Málaga

La vendimia tenía su colofón en los lagares en los que se pisaba la uva. El mosto se trasvasaba a grandes barricas para que, tras fermentar, resultasen los diferentes caldos que dieron fama a Málaga. Llegaba así el momento de la fiesta, que se celebraba alegremente con cantos y bailes ancestrales, que hoy perviven con las pandas de Verdiales, caracterizadas por sus vistosas indumentarias y sus singulares y populares músicas.

El Guadalmedina y sus riadas, un gravísimo problema.

En el siglo XVII una fuerte avenida del Guadalmedina arrastró el puente de Santo Domingo y la riada inundó toda la población. El corregidor recorrió las calles de Málaga montado en su caballo para inspeccionar los daños y organizar el auxilio a los malagueños que quedaron espantados ante la pérdida de tantas vidas y la magnitud de la catástrofe.

La catedral de Málaga, una obra secular.

Resulta obvio señalar que una Catedral es la obra arquitectónica por excelencia de casi cualquier gran ciudad cristiana. Nuestra basílica tuvo en Antonio Ramos el más importante de sus artífices. Comenzó a trabajar en ella con apenas 20 años, como tallador de capiteles. Y tras ejercer de aparejador durante casi 30 años fue nombrado maestro mayor, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1782. Ramos, además, esculpió el misterio de la Anunciación que preside la fachada de la basílica y dibujó unos valiosos planos de lo que hoy es el más importante monumento arquitectónico de Málaga.

Málaga durante el siglo de la ilustración

A partir de 1713 los ingenieros del Ejército y posteriormente también los de la Armada desempeñaron un papel clave en las obras públicas de Málaga, desde el abastecimiento de aguas a los estudios sobre el problema del Guadalmedina. La construcción de los muelles fue la más importante de ellas, que con frecuentes altibajos se desarrollaron a lo largo de toda la centuria. De aquella época data la primera linterna o faro, cuya ubicación fue preciso ir trasladando a medida que avanzaba el dique de Levante.

Los Gálvez, grandes benefactores de Málaga

Uno de los más graves problemas económicos de la época fue la falta de crédito a los labradores, que muchas veces se veían obligados a recurrir a abusivos prestamistas. Para resolver tan penosa situación el ministro José de Gálvez, cuyo consejero y secretario era su hermano  Miguel, creó el Montepío de Cosecheros para facilitar préstamos a los agricultores con un pequeño interés y que eran reintegrados tras haber recogido la cosecha.

Una insigne figura: Bernardo de Gálvez

El más heroico gesto protagonizado por Bernardo de Gálvez fue atravesar el estrecho de Panzacola a bordo del bergantín Galveztown bajo el fuego de la artillería inglesa, lo que permitió derrotar a las tropas británicas y conquistar la capital de Florida occidental. Tan singular episodio motivó que el rey Carlos III le concediera el título de Conde de Gálvez y el mote YO SOLO para su blasón.

La Farola, símbolo de Málaga.

La escena representa la inauguración de la Farola, presidida por las autoridades en medio del jolgorio popular. Su construcción representó un gran alivio para los pescadores y marinos que durante la noche pretendían arribar con sus buques al Puerto de Málaga, porque el fuego de esta esbelta linterna podía verse desde una distancia superior a los veinte kilómetros y señalizaba la bocana de acceso a la dársena portuaria.

El general Torrijos y la lucha por la libertad

Las trágicas circunstancias que presidieron la prisión y muerte de Torrijos y sus infelices compañeros, inmolados en la playa de San Andrés, causaron tanta indignación en Málaga que apenas diez años después de aquella tragedia el Ayuntamiento decidió erigir un gran testimonio de homenaje en recuerdo de quienes perdieron su vida luchando por la libertad.

El XIX un siglo de progreso y de ruina

La fuerza del vapor complementó el afán de progreso y de creación de riqueza de un pequeño grupo de audaces empresarios que, con inteligencia, con esfuerzo y con imaginación, consiguieron crear un emporio industrial que fue pionero en la España del siglo XIX, tan solo parangonable con el proceso similar que se dio en Barcelona. En Marbella y en Málaga se construyeron los primeros altos hornos de España.

Los Loring y el camino de hierro hacia Europa

Además del nuevo Puerto, cuyas obras concluyeron en la última década del siglo diecinueve, la construcción de la línea ferroviaria entre Córdoba y Málaga fue sin duda la más trascendental empresa estratégica realizada durante el siglo XIX. Tan gran éxito se debió a una excepcional figura: Jorge Loring Oyarzábal. Su padre era un emigrante que llegó desde Massachussets en busca de fortuna. Jorge Loring y su esposa Amalia Heredia fueron además grandes impulsores de la Cultura y con Antonio Cánovas del Castillo y Manuel Rodríguez de Berlanga los máximos exponentes de la ilustración malagueña durante aquella centuria.

Sancha y el urbanismo moderno de Málaga

Entre las iniciativas que el ingeniero Sancha propuso para resolver el acuciante problema de insalubridad de nuestra población cabe citar la apertura de la que después sería la calle Larios, necesaria para poder construir una gran alcantarilla que drenase el centro de la ciudad. Fue una feliz iniciativa que tardó quince años en culminar y que Málaga celebró con varios festejos y con la construcción de un gran arco conmemorativo.

La llegada del siglo XX

La llegada del nuevo siglo vio la conclusión del Parque, establecido sobre los terrenos ganados al mar con el nuevo Puerto, gracias al gran Canovas del Castillo. El joven Picasso se reveló como un genio del arte. Los tranvías eléctricos comenzaron a circular, se construyó un nuevo Ayuntamiento y se acometió una decisiva mejora de las infraestructuras urbanas. Tras la guerra, la irrupción del Turismo trajo consigo un extraordinario impulso económico.

El futuro que ya es presente

Resulta ciertamente difícil resumir en veinte escenas treintas siglos de la vida y la historia de Málaga. Pero quienes se acerquen a contemplar esta apretada síntesis, podrán darse cuenta de lo mucho que los malagueños se esforzaron en todas las épocas para conseguir una ciudad mejor y más próspera. No es otro el camino que hoy tenemos que recorrer, teniendo en cuenta que en la Cultura, en el Turismo y en las nuevas Tecnologías están las claves de nuestro desarrollo y de nuestra prosperidad.

Exposición Plasti Historia de Málaga. Se encuentra en el MUPAM. Entrada gratuita

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