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La historia de la Chimenea Mónica

Fue construida en 1923 bajo la dirección del ingeniero alemán Barón Félix von Schlippenbach. Chimenea de la antigua fábrica de plomo de Los Guindos, también conocida como Torre Mónica, está situada en el Paseo Marítimo Antonio Banderas de Málaga.

Un día de 1993, la chimenea más alta de las que coronan el litoral malagueño amaneció con el nombre de Mónica escrito en ella. Un gesto romántico de un novio enamorado sin más pretensiones que reconciliarse con la que entonces era su novia.

Nunca una pintada ha dado tanto que hablar. Han sido muchas las leyendas que han circulado en torno al enigmático nombre y, sobre todo, a la destinataria de aquel mensaje. La rehabilitación de la chimenea, borró la huella impresa de un romance adolescente, sacando del anonimato a la verdadera Mónica y al autor de la declaración de amor más famosa de la ciudad.

Mónica Vallejo (1977), está casada con José Carlos Selva (1975), y en la actualidad viven en Tenerife con sus dos hijos. Vienen todos los años a Málaga y pasean junto a la chimenea.

Se conocieron en el instituto donde compartían un  grupo de amigos. Sin haber reparado demasiado el uno en el otro hasta que una noche, en la puerta de una discoteca de Torremolinos, entablaron conversación. A Mónica le gustó hablar con José Carlos y desde ese día, empezaron a salir siempre juntos. Hasta que unas semanas después, él la llevó por la noche a dar un paseo por la playa del Bajondillo y sentados en la arena se le declaró. Mónica estaba muy contenta, porque tenía ganas de que se lo pidiera. Era el 12 de septiembre de 1992.

Un año después, tuvieron la clásica pelea de novios de la que ahora, con la distancia del tiempo, no recuerdan ni el motivo. Discutieron un viernes por la noche y Mónica no volvió a ver a José Carlos hasta el sábado que se lo encontró colgado en lo alto de la chimenea. A ella no le extrañó, porque a él le gustaba hacer rápel y solía ir al tubo (como ellos llamaban a la chimenea).Se saludaron. Mónica le preguntó si iba a salir con ella esa noche y José Carlos le respondió que no salía y que se verían el domingo.

José Carlos quería darle una sorpresa a su novia y lo tenía todo planeado. Tomó medidas de la chimenea y dibujó un boceto a escala. Comenzó a pintar por la noche con la ayuda de su amigo Roberto Sánchez, que sostenía los botes de pintura

El intrépido novio enamorado subió por la escalerilla hasta la cima de la chimenea. Desde allí se descolgó con las cuerdas, como un péndulo. Estando un poco asustado, porque se le hizo de noche. Empezó a las diez y acabó a las dos de la madrugada. Llevaba dos botes de pintura de cinco kilos para la ocasión, con la idea de escribir ?Mónica , te quiero?, pero se quedó sin pintura y lo tuvo que dejar en Mónica a secas.

Al día siguiente, José Carlos fue a buscar a su novia a su casa con su Vespino y la llevó directamente a la chimenea. Mónica  se quedó helada al ver el romántico gesto de la pintada, dándose cuenta de que José Carlos estaba enamorado de ella y que era el hombre de su vida.

La fotografía del amanecer en la Torre Mónica es de Campanario.

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