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La esvástica de Cártama que se anticipó a los nazis

El Museo de Málaga exhibe un botón de bronce con una cruz gamada de época iberorromana. Un símbolo asociado al bienestar en la antigüedad pero que Hitler adoptó para vincularlo al horror.

Hay que estar pendiente de los pequeños tesoros para que no pase inadvertido. Está rodeado de vasijas, mosaicos y estatuas con siglos de antigüedad antes de Cristo. Por eso sorprende verlo allí. Un pequeño cuadrado de bronce con una inconfundible esvástica en el centro. La misma que Hitler convirtió en un símbolo de Reich y del terror en el siglo XX. Pero aunque lo parezca, esa cruz gamada sobre un botón metálico no está fuera de sitio. Se encontró en la necrópolis iberorromana Huerta Primera de Cártama y, por ello, se exhibe entre representaciones de la expeditiva diosa Diana, el fortachón Hércules o el festivo Baco en el Museo de Málaga. Una cruz gamada que es un pieza rara en la colección del Palacio de la Aduana y que evidencia el uso de este distintivo mucho antes de que los nazis perturbaran este icono vinculándolo al holocausto.

La singularidad de esta pieza justifica su exhibición en la colección permanente de la sección de Arqueología del museo malagueño, que reserva un espacio para la necrópolis excavada en la antigua Cartima, donde la ocupación ibérica convivió con el imperio romano, del que Málaga formó parte desde finales del siglo III a. C. En el cementerio de Huerta Primera se han encontrado los espacios que se utilizaban para la incineración de los cadáveres, así como las urnas con los restos, acompañadas de sus ajuares. Según explica el arqueólogo José Suárez, que participó en el equipo que investigó este yacimiento, «los enterramientos continuaron en época romana republicana, pero los habitantes conservaban tradiciones ibéricas y se les enterraba con adornos personales». Un contexto en el que aparecieron una hebilla metálica o el botón cuadrangular con la representación de la esvástica, que se ha datado en el siglo I a. C. Un símbolo que, paradójicamente, se asociaba con elementos positivos y de bienestar hasta que el exterminio nazi convirtió la cruz gamada en el emblema de fascismo y la muerte.

Esvástica de Mezin (Ucrania), la más antigua que se conoce y que data de hace 15.000 años.

Incluso antes de la pieza de Cártama, la arqueología ha encontrado muestras de diferentes versiones de esta cruz con cuatro brazos acodados desde el paleolítico superior. Concretamente, la más antigua data de hace unos 15.000 años y está grabada en la parte inferior de un pájaro de marfil aparecido en el yacimiento de Mezin (Ucrania). Desde entonces, la representación de la esvástica ha estado presente en las sucesivas civilizaciones occidentales, como los fenicios, griegos, romanos y el propio cristianismo, además de otras religiones orientales como el hinduismo o el budismo.

De hecho, el botón de época iberorromana exhibido en el Museo de Málaga tiene su paralelismo en algunas piezas del Museo Arqueológico Nacional, que también conserva rastros de esvásticas en las civilizaciones antiguas. Es el caso de un singular cuenco de arcilla decorado en su interior en torno a una cruz gamada central que procede de la cultura griega (siglo III a. C) y cuya representación se asocia en la tradición helenística a un símbolo de la buena suerte. Esta cerámica añade la singularidad de que perteneció al aristócrata malagueño José María de Salamanca y Mayol, más conocido por su título de Marqués de Salamanca y promotor del famoso y elitista barrio de Madrid que lleva su apellido.

Cuenco griego con una cruz gamada en el centro que perteneció al Marqués de Salamanca.

El arqueólogo José Suárez añade que la mayor parte de las representaciones de cruces gamadas suelen estar representadas en cerámicas -el caso de Cártama es en metal-, y que «en la Península se encuentra rastros de esvásticas en el mundo celta e ibérico». Es el caso de los vasos de arcilla encontrados en Numancia y que se exhiben en el Museo de Soria, que se unen a esvásticas presentes en mosaicos romanos de las villas castellanas de la Olmeda y Villanueva de la Cueza (ambas en Palencia) y de Cuevas de Soria. Para el investigador y autor de ‘Imágenes de la esvástica en la cultura popular’, Arturo Martín Criado, «son muy escasas las muestras de cruces gamadas halladas en otras regiones» en esta época, lo que da un valor singular a la pieza encontrada en la necrópolis malagueña de Huerta Primera.

Hitler adoptó la esvástica como símbolo nazi en el siglo XX, alterando el significado de esta cruz y vinculándolo al horror del holocausto

Este tipo de cruz también fue muy utilizada durante la época medieval e incluso en el siglo XIX ya tuvo un uso comercial por parte de la cervecera danesa Carlsberg. Botellas y tapones adoptaron la esvástica e, incluso, cuando se construyó la nueva fábrica de Copenhague a comienzos del siglo XX se tallaron cuatro esculturas de elefantes en la puerta del complejo que lucían a sus costados grandes cruces gamadas. Un símbolo que la compañía danesa dejó de usar en sus productos a finales de los años 30 del pasado siglo, después de que Hitler adoptara una esvástica negra dentro de un círculo blanco y fondo rojo como bandera del Tercer Reich en su libro ‘Mein Kampf’ (Mi lucha, 1925). Una decisión que alteró para siempre esta representación que pasó de tener valores positivos -como éxito y buena suerte- a representar el mayor genocidio de la historia de la humanidad.

Esvástica en la fábrica de Calsberg en Copenhague.

Fuente Diario Sur. Francisco Griñán

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