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La apasionante historia del fundador de Villanueva de Tapia

Madrigal de las AltasTorres (Ávila) y Villanueva de Tapia tienen mucho en común. En el pueblo abulense nació Pedro de Tapia y Rivera, durante la segunda mitad de siglo XVI, conocido por sus estrechas relaciones con la corona, su posición de licenciado y alto funcionario y por ser el superintendente de una de las obras civiles más importantes del Madrid del siglo XVII: el derribo de la Plaza Vieja y construcción de la actual Plaza Mayor. El pueblo malagueño fue un pequeño capricho al sur de España que el trabajador del Estado le compró a Felipe III por doce mil ducados para convertirse así en señor de una villa, uno de los mayores rangos nobiliarios de la época.

Pedro de Tapia llegó a ser una pieza clave en el Madrid de los Austrias y todo empezó por una prolífica carrera como jurista en la que recorrió media España. Estudia Leyes en Valladolid y desde entonces fue ascendiendo de forma espectacular. De Tapia comienza siendo oidor de las chancillerías –antiguos tribunales de justicia– de Madrid y luego Valladolid y Granada. En su periodo en Andalucía conoce a la que fue su mujer, doña Clara del Rosal. Se convierte en alcaide del Castillo de Loja, llega a tener un puesto importante, pero él quería ser no sólo un hidalgo, quería llegar a ser un señor de vasallos, llegar al señorío. Para ello debe poseer una tierra, y es entonces cuando se da cuenta de que hay una villa en disputa, entre la casa de Iznájar y la casa de Osuna (Archidona y comarca norte de Málaga). Esa zona, conocida como Entredicho, carecía de un municipio titular, por lo que De Tapia se lo notifica a Felipe III, de quien era consejero real, y consigue hacerse primero con los terrenos y luego con la jurisprudencia por un precio acomodado, gracias a su estrecha relación con el monarca. En 1605, el licenciado era señor de los terrenos, impartía justicia y cobraba los impuestos de toda la producción agrónoma del terreno.

En la Plaza Mayor de Madrid hay una placa en honor a la figura de Pedro de Tapia.

Mecenazgo

La mayoría de los escritores del Siglo de Oro buscan el favor de los altos cargos reales, y Pedro de Tapia fue uno de ellos. El mayor ejemplo de esta relación está en la única obra de poesía de Cervantes, que dedicó al hijo del funcionario, Rodrigo de Tapia, en busca del favor de su padre. De Tapia tuvo relación con Lope de Vega, que hace referencia al señor en varias obras, al igual que estuvo en el punto de mira de Juan de Tassis, Conde de Villamediana. El crítico, que fue «la piedra en el zapato de la monarquía», ataca a Pedro de Tapia en un poema satírico por su posición privilegiada.

De Tapia nunca llegó a vivir en su villa, aunque se le atribuyen algunas visitas de cortesía. No obstante, la localidad malagueña se afana en conocer su pasado.

Fuente: Diario Sur

 

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