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Huellas alemanas en Málaga

Doce huellas de la herencia alemana en Málaga, como el famoso Puente de los Alemanes o la avenida de Pries

La Opinión de Málaga, en colaboración con el Museo Picasso, repasa doce huellas de la herencia alemana en Málaga, desde el famoso Puente de los Alemanes o la avenida de Pries a otras no tan conocidas como las vidrieras de la Catedral donadas por los Scholtz. Por  Alfonso Vázquez.

Arroyo Wittemberg
El nombre recuerda a una de las familias de comerciantes alemanes más antiguas de Málaga. El primero de ellos, Juan Wittenberg (con el tiempo escrito Wittemberg), nació en Hamburgo y marchó a Málaga en 1660 a trabajar en la casa comercial de un paisano que en 1671 le ayudó a abrir su propio negocio. En ese mismo año la familia adquirió una finca próxima al Monte San Antón. Los Wittenberg supieron imbricarse rápido en la vida social de Málaga y españolizarse, así que no es extraño que en la segunda generación ya hubiese un sacerdote católico, Jorge Wittenberg, quien marchó al Perú, donde llegó a ser capellán del virrey, mientras que su sobrina fue religiosa en el convento del Císter y su sobrino formó parte del cabildo de la Catedral. En 1764 la casa de comercio al por mayor se llama Wittenberg, Lamair y Riecke y es una de las más veteranas de la capital. Parece que funcionó, ya con el nombre Wittenberg, Lamair y Cía hasta finales del Siglo de las Luces. El rastro de esta familia de ricos comerciantes lo encontramos en El Palo en los terrenos de la desaparecida Hacienda de los Wittemberg. El arroyo Wittemberg, que pasa por la zona, tomó el nombre de los propietarios. En Churriana también existe una Realenga de Wittemberg, en manos de estos negociantes de Hamburgo a mediados del XVIII.

Calle Trinidad Grund
Paralela a la Alameda, la calle Trinidad Grund homenajea a la hija de un cónsul natural de Hamburgo -Federico Grund- casado con una sevillana que después de representar a Prusia en la capital andaluza recaló en Málaga tras algunas desavenencias políticas. Trinidad Grund Cerero del Campo (Sevilla, 1821) se casó con Manuel Heredia Livermore, mientras que su hermana Julia hizo lo propio con Tomás Heredia Livermore. Los dos hermanos eran hijos del hombre más importante de la ciudad: el industrial Manuel Agustín Heredia. El posible suicidio de su marido Manuel en 1852 en una cacería, la muerte al poco tiempo de su hijo Manolito durante una operación y la pérdida en 1856 de sus dos hijas pequeñas en el naufragio del vapor Miño cuando se dirigía con ellas a Sevilla recondujeron su vida a la entrega a los demás.

Doña Trinidad Grund funda en los años siguientes el asilo de San Manuel -hoy colegio de San Manuel-, participa en el asilo de los Ángeles, regala la capilla del Hospital Civil, colabora en el sustento de la Casa Cuna y la Casa de la Misericordia y se convierte en el paño de lágrimas de los desfavorecidos de Málaga. Falleció en 1896 y está enterrada en el panteón de los Heredia del Cementerio de San Miguel.

La calle lleva su nombre porque en ella se encontraba su palacete, una mansión del XVIII en la que, cuenta la tradición, se alojó José Bonaparte durante una visita a Málaga en 1810.

El callejero también recuerda a esta generosa descendiente de alemanes en la calle Llano de Doña Trinidad, en El Perchel, que debe su nombre a que en esta zona tenía algunas casas en propiedad.

Cortijo de Santa Tecla
En Churriana permanecen los restos de este hermoso cortijo, incluido en el catálogo del Patrimonio Inmueble de Andalucía. Fue construido hacia 1850 por el comerciante de ascendencia alemana Federico Gross Lund, fundador de Federico Gross y Cía, con almacenes en la calle Plaza de Toros Vieja, una compañía dedicada a las bodegas así como a la exportación de productos malagueños e importación de alemanes. El nombre de Santa Tecla es un homenaje a su mujer, Tekla Gayen, con quien se casó en 1839.

En la hacienda había plantadas viñas, aguacates y plantas exóticas. En 1906, cuando era propietario un hijo de la pareja, Federico Gross Gayen, casado con María Orueta, recibió la visita de los recién casados Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, que hicieron su entrada acompañados por más de medio centenar de carruajes. El joven monarca se quedó sorprendido por la belleza del cortijo y le comentó a la reina que le recordaba «a la villa de Mouriscot», en Biarritz, donde se habían prometido en matrimonio.

Finca de La Cerda
La histórica finca junto al Arroyo Jaboneros que lleva el apellido de un propietario del XVIII, Manuel de la Zerda, fue comprada en 1857 por el entonces cónsul de Alemania del Norte y lustros más tarde de la Alemania unida Adolfo Pries Saniter, antepasado de los Krauel, familia oriunda de la ciudad alemana de Rostock que puso en marcha las conocidas Bodegas Krauel.

En 1920 la compró Carlos Krauel Molins, cuarto cónsul de Suecia de la familia En la noche del 11 al 12 de mayo de 1931, durante la quema de iglesias y conventos, Carlos Krauel trasladó a la comunidad de jesuitas y a los alumnos del colegio del Palo a La Cerda para ofrecerles protección.

Famosa por su exuberancia, La Cerda contaba con magnolias, ficus, palmeras, nogales, lago artificial, pista de patinaje, pista de tenis y una huerta. Tras la muerte de Carlos Krauel en 1932 fue vendida y desde 1935 alberga el psiquiátrico de San Francisco de Asís, que conserva el edificio principal de la hacienda.

Barrio de Huelin
Aunque el apellido Huelin entronque con los calvinistas franceses que huyeron de Francia en el XVII por la falta de libertad religiosa y terminaron en Inglaterra, de donde algunos pasaron a Málaga, el Huelin malagueño más famoso también tenía sangre alemana. Se trata de Eduardo Huelin Reissig, que era hijo de la malagueña Luisa Reissig Ruano, descendiente de Zacarías Reissig, nacido en Hamburgo a mediados del XVIII y que marchó a trabajar a Málaga, donde terminó sus días.

El malagueño Eduardo Huelin Reissig montó en la actual Carretera de Cádiz, junto a la fábrica textil de los Larios y los altos hornos de Heredia una fábrica de azúcar. El empresario, consciente de las lamentables condiciones de vida de los obreros, presentó en noviembre de 1869 el proyecto de un barrio de casas individuales para ellos que seguía el modelo inglés, poco amigo de los barracones. Las casas, de una planta, tenían cocina, patio, sala de estar y dormitorios. En esta ciudad en miniatura había médico, tiendas de alimentos, barbería, escuela y capilla con la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, germen de la parroquia de San Patricio de Huelin.

En 1875 cedió al Ayuntamiento el espacio entre las casas que dio lugar a las calles Lope de Vega, Caramba, Grau, Villarroel, Valero, Marquina, Embajadores, Río, etc.

Avenida de Pries
La avenida debe el nombre a Adolfo Pries Saniter, alemán del norte (nació en Rostock en 1817) que en Málaga trabajó como comerciante y banquero, con oficina en la calle San Juan de Dios. Fue además el primer cónsul de la Alemania unificada desde 1871 hasta su muerte en 1883.

Hacia 1870 ya era propietario de los terrenos frente al mar que hoy se extienden desde los pisos de Cantó hasta el hotel Las Vegas, la futura avenida de Pries y que en parte eran militares, pues en ellos se encontraba la batería de San Carlos. Enfrente del Cementerio Inglés construyó unas casas, conocidas entonces como barrio de Pries, para los obreros de sus bodegas que se encontraban justo detrás. También tenía un almacén de maderas para fabricar toneles, de hecho alrededor de 1880 en sus terrenos se extendía un vivero de árboles que ocupaba buena parte de esta franja frente al mar. Además fue uno de los promotores del Teatro Cervantes.

Su hija Clara Pries Scholtz, casada con Teodoro Gross Gayen, construyó tras la muerte de su padre en parte de esos terrenos heredados Villa Clara, una mansión ya desaparecida. la primera casa de Málaga a prueba de terremotos.

Las calles de los Scholtz
Junto a Armengual de la Mota tres calles delimitan en El Perchel el espacio que ocupaban las antiguas Bodegas Scholtz: se trata de la calle Don Ricardo, que recuerda a Ricardo Scholtz Caravaca; doña Enriqueta (Aponte Pickman, esposa de don Ricardo) y Don Cristián (Scholtz Aponte, un hijo de esta pareja). Otras fuentes señalan que este Don Cristián fue en realidad el primer miembro de la familia que vino a Málaga: el berlinés Cristián Federico Scholtz Roth, que comenzó trabajando en la casa Lambrecht Roose y que en 1807 abrió las bodegas que durante años fueron las más importantes de la ciudad.

Las Bodegas Scholtz Hermanos, desde 1880 en un amplio almacén del Perchel, ganaron numerosos premios internacionales. Permanecieron en el barrio hasta 1977 y desaparecieron hace pocos años, después de ganar un premio honorífico del diario El Mundo en 1996. Un sobrino del fundador de las bodegas, Enrique Scholtz Caravaca, fue el cónsul de Dinamarca que en 1860 acogió de forma muy cálida al escritor danés Hans Christian Andersen durante una visita a Málaga que, como dejó escrito en su libro de viajes En España, le resultaría inolvidable.

Puente de los Alemanes
El puente que cruza el Guadalmedina es la huella más importante de Alemania en Málaga. El conocido como Puente de los Alemanes cumplió en 2009 un siglo de vida. La estructura de hierro fue un regalo del gobierno alemán para mitigar los destrozos de la riada que Málaga sufrió dos años antes, en 1907. El puente sustituyó al antiguo de Santo Domingo. Fue una forma de agradecer a los malagueños la generosidad que demostraron cuando el 16 de diciembre de 1900 la fragata escuela Gneisenau, de la marina imperial alemana, naufragó junto al morro de Levante del puerto de Málaga. Murieron 41 personas, todas alemanas.

Además de arriesgar muchos malagueños su vida para tratar de salvar a los marineros alemanes, la ciudad se movilizó para recibir en sus casas a las víctimas. Otra consecuencia de esta demostración de solidaridad fue la concesión por parte del gobierno español, pocos días después de la tragedia, del título de Muy Hospitalaria, que la ciudad incorporó a su escudo. En el Cementerio Inglés descansan las víctimas de la Gneisenau, incluido su capitán, Karl Kretschmann, en una tumba aparte.

Congregación de Mena
La huella alemana también está presente en la Semana Santa de Málaga gracias a Ricardo Gross Orueta (1872-1941), tercer marqués de Casa-Loring por su matrimonio en 1905 con Julia Loring Heredia. Era bisnieto de Jorge Gross Heythe, un alemán de Leer, población cercana a Bremen, que arribó a Málaga a finales del XVIII.

Gracias a Ricardo Gross tuvo lugar en agosto de 1915 la fusión de la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte con la antigua Cofradía de la Virgen de la Soledad que dio lugar a la Congregación de Mena, de la que fue primer hermano mayor entre 1915 y 1923. Continuó con la labor cofrade al ser nombrado años después prior de los Servitas. Durante la quema de iglesias y conventos de 1931 fue uno de las tres personas que colaboró en salvar la talla de la Virgen de los Servitas, obra de Fernando Ortiz del XVIII, una de las más valiosas de la Semana Santa de Málaga. Además, fue diputado, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y estuvo al frente de la Junta de Obras del Puerto; por este motivo el muelle número uno, junto al Paseo de la Farola, lleva oficialmente su nombre desde 1942, un año después de su muerte.

Vidrieras de la Catedral
La Catedral de Málaga conserva dos vidrieras, restauradas recientemente, que fueron donadas por dos miembros de la familia Scholtz de origen berlinés. Las donantes fueron las hermanas Dorotea y Clementina Scholtz Caravaca, hijas de Cristián Federico Scholtz Roth, el fundador de las Bodegas Scholtz. Las vidrieras se encuentran en la sacristía mayor. En la primera aparece representada Santa Dorotea con la indicación debajo Memoria de Doña Dorotea Scholtz rogad a Dios por ella. En la segunda encontramos a San Clemente y la leyenda Devoción de Doña Clementina Scholtz rogad por ella, año de 1915. Los restos de esta última señora, fallecida en 1931 ya nonagenaria, fueron trasladados en 1942 por un criado a la capilla catedralicia de la Virgen del Pilar para cumplir su voluntad.

Compositor Lehmberg Ruiz
Emilio Lehmberg Ruiz (1905-1959) era hijo del marinero prusiano Otto Lehmberg y de la malagueña Concepción Ruiz, cuya familia acogió en su casa de la calle Cristo de la Epidemia al joven Otto, uno de los supervivientes del naufragio del buque escuela Gneisenau, hundido junto al puerto de Málaga el 16 de diciembre de 1900. El futuro compositor se matriculó con 7 años en el Conservatorio de Málaga y en 1924 marchó a Madrid a estudiar Armonía y Composición con el famoso director Conrado del Campo. Con 26 años ya era violinista en la Orquesta Sinfónica de Madrid. La Orquesta Filarmónica de Málaga editó en 2009 un disco compacto con sus obras orquestales que desprenden claros ecos de Manuel de Falla y Ravel. Lehmberg también compuso música de películas y para obras de teatro. Su testamento musical fue la Sinfonía para la festividad de Santa Cecilia. Se suicidó a los 53 años. A petición de los músicos de la Sinfónica de Málaga la ciudad le dedicó una calle en 1972.

Renatte Brausewetter
Hija de un médico alemán establecido en Málaga, Renate Brausewetter, como su hermano Hans, nació en la ciudad de Picasso. A causa de la I Guerra Mundial en 1915 la familia marchó a Alemania. Renate siguió los pasos del hermano, reconocido actor de cine mudo, y debutó en 1925 con La calle de la tristeza junto a Greta Garbo. Su carrera fue breve, se retiró en 1928, cuando comenzaba el cine sonoro. Tiempo después, en 1950, regresó a la gran pantalla para participar con un pequeño papel en La escalera. Mientras su hermano Hans, nacido en 1899, murió en 1945 en Berlín en los estertores de la guerra a causa de un bombardeo, Renate tuvo una larga vida y pudo celebrar en Alemania el siglo de vida. Sus restos descansan en el Cementerio Inglés de Málaga junto a dos hermanos ?Hans está enterrado en Berlín?.

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