La mejor web sobre Málaga

El Washington Malagueño

bernardo-de-glvez-1

El general malagueño Bernardo de Gálvez y Madrid nació el 25 de julio de 1746 en Macharaviaya, ayudó a la independencia de las colonias americanas.

En Washington, justo delante del edificio que alberga el Departamento de Estado norteamericano, se encuentra una estatua de bronce con un hombre a caballo. El personaje representado es un héroe en los Estados Unidos porque, gracias a su decisiva intervención, la joven nación creada el 4 de julio de 1776 pudo alcanzar cinco años después la victoria en la guerra contra Inglaterra, lo que propició su independencia.

Su figura es estudiada en todos los centros escolares de Norteamérica, pero prácticamente desconocida en España y Andalucía, pese a tratarse de un malagueño. Bernardo de Gálvez, sobrino de los conocidos mecenas de Macharaviaya, José y Miguel de Gálvez, es el personaje representado en estas dos esculturas estadounidenses, una en Washington y la otra en Nueva Orleans (Luisiana).

En el año 2006 se cumplieron 225 años de uno de los episodios clave en la interesante trayectoria de este precoz militar y político. Se trata de la toma del fuerte George que los ingleses mantenían como gran bastión junto a la bahía de Panzacola, en la zona norte del golfo de Méjico. Con esta conquista concluyó en 1781 la guerra de España y Francia contra Inglaterra en defensa de la independencia de las 13 colonias americanas.

La flota española dudó en penetrar en la bahía de Panzacola. Sus mandos argumentaron para ello que carecían de los medios suficientes y que los barcos podrían encallar por el escaso fondo de las aguas. Ante esta situación, Bernardo de Gálvez, asumiendo el riesgo, se adentró en la bahía a bordo de su bergantín Galvezton. Tras esta muestra de valentía, el resto de los buques le siguieron y el asedio a los ingleses acabó con la toma de sus posiciones. Esta brillante actuación le vale el ascenso a teniente general, la condecoración de la Enmienda de Bolaños de la Orden Militar de Calatrava y la concesión por Carlos III de los títulos de vizconde de Gálveztown y conde de Gálvez. Y para perpetuar su hazaña de entrar él solo con su barco en la bahía de Pensacola, el rey añadió a su escudo de armas el bergantín Galveston con él a bordo y como cimera del mismo la leyenda Yo solo.

Aunque sólo vivió 40 años, su existencia no pudo ser más prolífica. A los 16 ya participó en la guerra contra Portugal y, a los 24, con el grado de capitán, fueron destacadas sus incursiones militares en Méjico.Tras una brillante hoja de servicios, en 1776 fue nombrado gobernador interino de Luisiana y estableció su base de operaciones en Nueva Orleans con el fin de expulsar a los británicos de la zona norte del golfo de Méjico.

El académico Manuel Olmedo explicó que en Luisiana llegó a fundar hasta cinco ciudades a las que pobló con habitantes de las Islas Canarias, pero también de la Axarquía malagueña y de localidades del valle del Guadalhorce. La actual población de Galveston, en Texas, debe su nombre a Bernardo.

Tras la victoria contra los ingleses, los americanos solían brindar por Washington y por Gálvez, comentó Manuel Olmedo, quien definió al personaje como uno de los tres malagueños más importantes que ha dado la historia, junto a Cánovas del Castillo y Pablo Ruiz Picasso. Resulta impresionante que, a pesar de las numerosas heridas que sufrió a lo largo de su trayectoria como militar, tuviera el arrojo y la valentía suficiente como para meterse en el bolsillo a los franceses y plantar cara a los ingleses, apuntó Olmedo, quien resaltó que, tras su muerte, se publicaron nueve libros sobre su figura. Además, se calcula que existen unos 20.000 documentos sobre su vida.

Manuel Olmedo indicó que Málaga siempre estuvo al tanto de los éxitos militares de Bernardo y apuntó como dato curioso que se cree que fue quien fomentó la costumbre de tomar el café con leche tanto en España como en Méjico.

En pleno siglo XVIII, mientras los malagueños se afanaban en terminar las obras de una catedral que se prolongaban ya durante más de 200 años, los americanos vivían inmersos en la Guerra de la Independencia. Entonces en la capital malagueña buena parte de los arbitrios que se cobraban por exportar vinos, pasas y aceites a través del puerto eran destinados a sufragar la construcción del templo.

En Estados Unidos, sin embargo, todo el dinero era poco, y es que hacían falta armas, alimentos, medicinas y todo lo que puede llegar a escasear en una guerra. De este modo, y puesto que Bernardo de Gálvez se encontraba luchando en tierras norteamericanas, el ministro Floridablanca, de acuerdo con el rey Carlos III, decidió interrumpir las obras, dejando no sólo la torre sin terminar, sino también la cubierta y la parte central de la fachada principal.

Sus restos reposan junto a los de su padre, Matías de Gálvez, que le antecedió en el puesto de virrey, en la iglesia de San Fernando de Méjico, donde dos lápidas le recuerdan.

En el pedestal de la estatua de Washington hay una inscripción de un discurso de su Majestad Don Juan Carlos I, Rey de España. “Bernardo de Gálvez, el gran soldado español, llevó a cabo una valiente campaña en las tierras que bordean el bajo Misisipi. Esta obra maestra de estrategia militar aligeró la presión del Inglés en la guerra contra los colonos americanos que luchaban por su independencia. Que la estatua de Bernardo de Gálvez, sirva como un recordatorio de que España ofreció la sangre de sus soldados por la causa de la independencia americana.

En Málaga Capital  por fin se ha saldado la deuda que se tenía con Bernardo de Gálvez y desde febrero de 2017, ya hay unas esculturas dedicadas a los Gálvez en la explanada de la Estación. También hay otras iniciativas como la construcción de una réplica del bergantín Galveztown en los astilleros Nereo con madera donada por la ciudad de Galveston en Estados Unidos.

El autor de la primera fotografía es Glyn Lowe y el de la segunda es Mark Yearian.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

FacebookTwitterGoogle+LinkedInPinterestWhatsAppTumblrBlogger PostEmailEvernoteTelegramTuentiCompartir