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El naufragio de la Gneisenau en Málaga

La Gneisenau, el buque escuela alemán que una lluviosa mañana de diciembre de 1900, vino a despedazarse contra la escollera del dique de levante de Málaga.

Su tripulación estaba compuesta por 19 jefes y oficiales, 51 guardiamarinas, 186 personas entre suboficiales, marineros y personal auxiliar y 210 grumetes, casi niños, que recibían entrenamiento para posteriormente servir como marineros en los buques de la Armada Imperial. En total 466 tripulantes.

La fragata de guerra Gneisenau el 15 y 16 de diciembre de 1900, mandada por el comandante Kretschmann, se encontraba anclada a las afueras del puerto de Málaga en espera de recoger al embajador alemán, de misión en Marruecos. La repentina e imprevista aparición de los temporales del SE, es una de las más curiosas características meteorológicas de la Bahía de Málaga. Un tiempo apacible, puede convertirse en pocos minutos en un auténtico vendaval. Dicha circunstancia, fue la que desencadenó la tragedia aquella lluviosa mañana del 16 de diciembre.

En esta terrible situación se dispuso la evacuación de la tripulación, botando al mar varias lanchas. Una de ellas, dada la proximidad de la costa, fue inmediatamente a estrellarse contra las rocas. Las otras eran zarandeadas por las impetuosas olas y sin ningún control de sus aterrados ocupantes. "Botes que tan pronto se llenan de náufragos como se hunden en el mar, arrastrando la carga de muchos hombres que se confunden con las irritadas olas. Otros eran empujados contra las piedras abriéndose la cabeza, rompiéndose los brazos y las piernas, destrozándose mutuamente.

Entre tanto, la inmensa nave iba acercándose peligrosamente al malecón. El comandante Krestchmann, el segundo Berninghaus y el jefe de máquinas Prufer, fueron barridos de cubierta cuando una ola gigantesca derribó el puente de mando y la caseta de derrota. Uno de los oficiales, el alférez de navio Bolland, se encontraba fuertemente asido a la jarcia y consiguió sujetar al comandante antes de que este cayera al agua. Finalmente otra ola se lo arrebató. El comandante de la Gneisenau consiguió agarrarse a varios maderos que flotaban enredados con los jirones de la vela cangreja. Tras media hora de lucha contra los elementos, Krestchmann desapareció bajo la superficie del mar. Irónicamente su cadáver sería el primero que las olas arrojaron a la costa.

Por fin la nave fue arrojada contra la escollera, quedando encallada entre las rocas. "El buque fue hundiéndose, quedando sólo con la extremidad de los mayores palos fuera. Para el pueblo de Málaga no había pasado desapercibida aquella tremenda situación. Desde los primeros momentos de la tragedia numerosas personas que habían observado el barco, comenzaron a correr la voz y a acercarse a las proximidades de la escena, y casi sin vacilar, instintivamente, fueron organizándose grupos de auxilio.

Varias embarcaciones se hicieron a la mar, logrando rescatar a algunos marineros casi desfallecidos; otras no tenían la misma fortuna y eran a su vez presa de las aguas. Otros grupos arrojaban desde las peñas cuerdas a los hombres que luchaban desesperadamente contra las olas y las rocas. Otros lograron coger un cable que les arrojaron desde el buque encallado algunos marineros que aún permanecían en él, y amarrándolo a las piedras, permitieron que, deslizándose sobre la cuerda, se salvasen algunos de ellos. No hubo también víctimas entre los intrépidos malagueños que participaron en el rescate.

41 marinos alemanes  perdieron la vida en la tragedia. El comandante Krestchmann, el segundo Berninghaus, el jefe de máquinas Prüfer, el maquinista Seher, el guardiamarina Berndt, 4 suboficiales del personal de máquinas, 11 marineros y fogoneros, 19 grumetes y dos civiles, el barbero y el camarero, se ahogaron. Otros cien tripulantes sufrieron heridas de diversa consideración.

La reina María Cristina el 3 de enero de 1901, en nombre de su hijo el rey Alfonso XIII, concedió a la ciudad de Málaga el título de ?Muy Hospitalaria?, que desde entonces campea en su escudo.

1907 fue un año negro para Málaga. Las riadas se cebaron con ella. Especialmente trágica fue la del 23 de septiembre, que causó 21 muertos y cuantiosos daños materiales. La inundación se debió a una fuerte tromba de agua caída en la parte alta del Valle del Guadalmedina de forma incontrolable desbordó el río Guadalmedina a su paso por la capital. El puente de la Aurora fue barrido por la corriente. Sus restos taponaron el Puente de Santo Domingo de forma que el nivel de las aguas ascendía violentamente al llegar a este punto, inundando los barrios del Perchel y la Trinidad. Finalmente, el puente se vino abajo. Sus restos averiaron seriamente el Puente de Tetuán y destruyeron el puente del ferrocarril, ya en la desembocadura del río.

El pueblo alemán, que no había olvidado el comportamiento de la ciudad con sus compatriotas de la Gneisenau, decidió emplear los donativos en la construcción de un nuevo puente que sustituyese al de Santo Domingo. La idea partió de la colonia alemana en Málaga y la suscripción fue encabezada por el propio Kaiser Guillermo. La sociedad Martos y Cía presentó un proyecto que fue aprobado el 12 de agosto de 1908. Las obras comenzaron un año después, siendo entregado el puente a la ciudad el 16 de diciembre de 1909, coincidiendo con el aniversario del naufragio. Bautizado como su antecesor, Puente de Santo Domingo, fue – y en la actualidad es – conocido desde el principio por los malagueños, como Puente de los Alemanes.

Un mausoleo recoge los restos de estos hombres, conservándose aún hoy día el sepulcro en perfecto estado. Una corona de laurel con un lazo con los colores germanos y algunas flores perduran todavía la memoria de aquellas víctimas. En el Liceo de Málaga, el 30 de septiembre de 1901, se haría el reparto de diversos regalos a la ciudad por su heroica acción y como agradecimiento del Gobierno alemán. Presidió el acto el cónsul de Alemania, Don Adolfo Príes, con los gobernadores civil y militar, el alcalde de la ciudad y otras autoridades. Se leyeron las distinciones, y el señor alcalde dio las gracias en nombre de la ciudad.

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