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Diez Tesoros de Málaga en el Museo Arqueológico Nacional

Diez Tesoros de Málaga en el Museo Arqueológico Nacional

Merece mucho la pena visitar el Museo Arqueológico Nacional, porque es un Museo muy completo, pero además hay diez tesoros de Málaga como la Lex Flavia Malacitana y entre las valiosas piezas que guarda y exhibe el centro expositivo estatal, hay, un billete del XIX del Banco de Málaga, un vaso de alabastro con jeroglíficos egipcios o un puñal de la edad de bronce.

La joya de la corona son dos tablas de bronce encontradas en la zona de El Ejido con la primera ley municipal malagueña del siglo I. Se trata de uno de los vestigios históricos más importantes de la ciudad que, sin embargo, está depositado en el museo Arqueológico Nacional de Madrid.

1 Puñal de la edad de bronce de Periana

En la necrópolis del Cerro Alcolea en Periana, se encontró un puñal de la edad de bronce del 2200 al 1500 a. C. Realizado en cobre y martillada, tiene una hoja plana, recta y con filos biselados. Se trata de un arma con hoja recta, plana y filos biselados que fue realizada en cobre y martillada. Con tres orificios abiertos en la base y dispuestos en triángulo, para la inserción de remaches. Debajo de estos se aprecia la huella de una empuñadura hoy desaparecida, posiblemente de materia orgánica. En la Edad de Bronce ya tenían interés en fijar de manera efectiva la hoja a la empuñadura.

2 Medallón de oro de la colonización fenicia

 

Este medallón representa en uno de sus lados dos cabras de estilo micénico esquemático, separadas por el árbol sagrado. Se fabricó mediante el grabado de dos finas láminas decoradas. De los siglos VII-IV a.C. y de la época de la colonización fenicia con influencia egipcia.

Por el otro lado, llama mucho la atención la figura de un faraón triunfante sobre sus enemigos y detrás de él, otra figura, posiblemente un esclavo, y un tercer enemigo tendido en el suelo. Se trata de temas orientales, concretamente, egipcios que los fenicios adoptaron para representar al dios Baal, en el caso del faraón.

3 Vaso canopo de Mnevis

Una de las piezas más curiosas, es un vaso canopo realizado en alabastro veteado, con cabeza humana y que se utilizó para guardar las vísceras de un toro. En la ciudad egipcia de Heliópolis, fue adorado Mnevis dios de la vegetación. Esta pieza formó parte de la colección de los condes de Buenavista y Villalcázar de Sirga. En el siglo XVIII, fue encontrada en la Finca El Retiro de Churriana. El jeroglífico de la panza del vaso menciona a Duamutef y a la diosa Neith, ambos protectores del estómago, un órgano que, una vez momificado, se introducía en el interior del recipiente. La pieza, que tiene una altura de 75 centímetros y está fechada entre los años 664 y 525 a. C.

4 Estatua de la Musa Urania

Esta bella estatua de mármol blanco, perteneció a la colección Loringiana, apareció en el fondo de una alberca en una finca de Churriana junto a dos cabezas por lo que, probablemente, debió de formar parte de un conjunto ornamental integrado por las nueve Musas y Apolo de una villa romana de la zona. Se inspira en el modelo helenístico y está datada entre los años 76 y 125 d. C. La figura aparece sobre una roca contra la que se apoya una esfera en alusión a los planetas y a la bóveda celeste, ya que Urania era la protectora de la Astronomía. Al conjunto le falta la mano izquierda, que se creía portaba un ‘radius’, un instrumento utilizado para cálculos estelares. Desde el punto de vista artístico, la estatua destaca por la delicadeza de los pliegues del ropaje, los rasgos de la cara y los detalles del peinado.

5 Lex Flavia Malacitana

En octubre de 1851 dos peones encontraron en un talud del que se extraían arcillas en la zona de El Ejido dos tablas de bronce. En la mayor de ellas estaba grabada parte de la Lex Flavia Malacitana (la primera ley municipal malagueña). Se trata de uno de los vestigios históricos más importantes de la ciudad. La Lex Flavia se redactó entre el año 81 y el 96 después de Cristo, en la época de Domiciano, sin embargo se considera que la Málaga romana tuvo su máximo esplendor con Octavio Augusto. La tabla malagueña, de unos 90 kilos de peso, abarca desde el capítulo 51 al 69. Por ello se cree que tuvo que existir otras cuatro más. No obstante, el hallazgo permitió estudiar la legislación romana en Málaga.

Cuando los obreros encontraron el bronce lo vendieron a un artesano que pensaba fundirlo. Antes de que fuesen fundidas, la noticia de la existencia de dichas tablas llegó a oídos del matrimonio malagueño formado por Amalia Heredia Livermore y Jorge Loring Oyarzábal, quienes adquirieron las tablas con el fin de iniciar así una colección arqueológica. Con posterioridad, Manuel Rodríguez de Berlanga y Rosado, cuñado de Jorge Loring, estudió, tradujo y divulgó entre los especialistas la Lex Flavia Malacitana, trabajos por los que fue nombrado Caballero de la Rel Orden de Isabel La Católica.

Durante años, estas tablas fueron expuestas en el Museo Loringiano de la Finca de la Concepción, pero los Loring decidieron vender su colección de bronces jurídicos al Estado para evitar de este modo que este valioso hallazgo se dispersara tras su muerte. Así pasaron a formar parte de los fondos del Museo Arqueológico Nacional. Actualmente, el Ayuntamiento posee una copia de dichas tablas que expone en su Salón de Plenos.

6 Tabula Hospitalis de Lacilbula

En 1736 en plena Serranía de Ronda, se encontró en el Cortijo de Clavijo esta tabula hospitalis, que es un precedente de las leyes romanas de Málaga y Salpensa. Esta tabla de bronce, datada en el Alto Imperio Romano, era un documento jurídico que testimonia el pacto de hospitalidad entre la ciudad de Lacilbula (entre Montecorto y Grazalema) y Quinto Mario Balbo, lo que suponía que este último se comprometía a protegerla como patrono de la localidad, a cambio de vasallaje y contraprestaciones económicas.

7 Punta de lanza de Bobastro

La provincia de Málaga tiene uno de los yacimientos arqueológicos más singulares de España que es el de Bobastro, situado en el paraje conocido como las Mesas de Villaverde en Ardales.

Este yacimiento arqueológico contiene los restos de distintas construcciones (ruinas del alcázar, una necrópolis musulmana y sobre todo la iglesia mozárabe, prácticamente excavada en la roca) que fueron levantadas en el siglo IX y que durante un tiempo sirvieron de refugio al rebelde muladí Omar Ben Hafsun, que desde este lugar preparaba las revueltas contra el califato cordobés.

Una rebelión que duró más de 50 años, ya que fue continuada por sus hijos. En ese ardor guerrero se enmarca esta punta de lanza de hierro de la época del califato omeya (siglo X), que procede de las ruinas de Bobastro. La pieza fue encontrada durante las excavaciones de Cayetano de Mergelina en el año 1926.

8 Dinar de oro de la Taifa Hammudi de Málaga

A raíz de la desintegración del Califato de Córdoba en 1024 surgió la Taifa de Málaga como un reino independiente musulmán de Al-Andalus. Del trono de aquella capital fue despojado Yahya I al-Mutali, que pertenecía a la dinastía hammudí y que se refugió en Málaga donde se proclamó rey, controlando el territorio hasta Algeciras y Ceuta. El monarca acuñó su propia moneda como este dinar de oro, que es una pieza casi única, ya que sólo se sabe de la existencia de otro ejemplar similar, actualmente en paradero desconocido. Con una estrella de ocho puntas enmarcando la leyenda central de reverso, esta emisión fue el modelo de la primera moneda de oro cristiana de la Península Ibérica: el mancuso de Berenguer Ramón I, conde de Barcelona entre 1018-1035.

9 Estuche con 133 monedas de oro romanas para Felipe V

 

Este lujoso estuche con 133 monedas de oro romanas, fue el regalo del cabildo de la Catedral de Málaga, para el rey Felipe V en 1722. La mayor parte de las monedas aparecieron durante las obras de la fachada principal del templo de la capital, las cuales fueron limpiadas y restauradas por el platero Juan de Porras. En las monedas se representa a los grandes césares, como Tiberio, Nerón, Vespasiano, Marco Aurelio y Trajano, entre otros. El vicario de Ronda, el malagueño Félix Bernuy -más tarde obispo de Canarias-, fue el encargado de entregar este presente al rey, que las mandó colocar en su Real Gabinete. Forrado en el exterior con terciopelo carmesí y en el interior de raso de seda amarillo, el estuche estaba cubierto con una placa de plata calada con motivos vegetales de estilo barroco con una inscripción en latín que hablaba de las monedas encontradas en la construcción de la centenaria catedral. En 1791, esta pieza ingresó en el Monetario y Museo de Antigüedades de la Real Librería -en la actualidad, Biblioteca Nacional de España-, para más tarde constituir parte de los fondos fundacionales del Museo Arqueológico Nacional.

10- 200 reales de vellón del Banco de Málaga

Málaga representa un caso singular en el panorama de la primera industrialización en Andalucía y en España. Después de un rápido ascenso desde mediados de la década de 1830, en la de 1850 figura como la segunda ciudad industrial española, a continuación de Barcelona, y la primera andaluza, con notable ventaja sobre las demás capitales de la región. Una posición que se basó en el temprano desarrollo de sectores de vanguardia de la moderna industrialización bajo esquemas fabriles (siderometalurgia, textil algodonero y química), junto con el progreso de otros subsectores más tradicionales como, sobre todo, los relacionados con productos agrarios (vinos, azúcar…). Esta expansión industrial malagueña de carácter innovador, vinculada a una élite con capitales de origen mercantil en la que resaltan los apellidos Heredia, Larios y Loring, alcanzaría sus cotas más altas a comienzos de la década de 1860. Debido al pujante sector siderúrgico, las industrias textiles y las actividades comerciales del puerto, se creó el Banco de Málaga. Y estos 200 reales de vellón emitidos por el Banco de Málaga en 1856 son el ejemplo visual del empuje comercial e industrial de la provincia en el siglo XIX.

 

 

 

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