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Cerro de la Tortuga

Cerro de la Tortuga es una denominación que nos habla de su forma y que esconde bajo su coraza de reptil un templo ibérico-púnico con una necrópolis que se extiende loma abajo. El santuario está a más de un centenar de metros de altitud sobre el antiguo Camino de Antequera y se asciende por un sendero que se va empinando cada vez más. El expolio y el vandalismo se apoderan del yacimiento ibérico-púnico, que cumple 50 años desde la última excavación a cargo de Juan Manuel Muñoz Gambero

La colina está coronada por una roca final que parece el caparazón de un quelonio. Y como el pico cercano y gemelo ya se había apropiado del título de monte Coronado, la llamaron Cerro de la Tortuga. El arqueólogo Juan Manuel Muñoz Gambero subió por primera vez en las navidades de 1959 para descubrir este yacimiento que cifra en 2.500 años de antigüedad.

En la actualidad hay dibujos de brocha gorda con hoces y martillos o la palabra facha sobre lo que fue lugar sagrado. El yacimiento se excavó por última vez hace ahora 50 años y el abandono ha dado pie al expolio y al vandalismo. La decoración acrílica no es el único daño que se aprecia a simple vista entre los restos de este santuario del siglo V antes de Cristo. La naturaleza también ha tomado posiciones ocultando con nuevos sedimentos y maleza lo que fue la principal zona arqueológica del yacimiento, a lo que se ha unido la mano del hombre. En la zona de la falla en la cumbre del monte que sirvió de cisterna para almacenar agua que se usaba para los ritos religiosos y funerarios, los expoliadores busca tesoros han excavado, mientras que otras partes de los muros se han derrumbado por la falta de mantenimiento y el abandono.

Pese a que este conjunto está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía, este sitio arqueológico de 2.500 años carece de protección y está afectado por derrumbes y pintadas y no solo está expuesta a las inclemencias del tiempo, sino que carece de vallado o cualquier tipo de protección.

Unos metros más arriba de la cisterna, donde se encuentra el templo, continúan las pintadas, mientras otras piedras se han movido de su sitio original. Se piensa que hubo una torre de observación astronómica ligada al santuario ibérico.

Templo singular

Desde la cima del Cerro de la Tortuga se domina toda la bahía de Málaga de este a oeste, por lo que no es difícil imaginar porqué los pobladores ibéricos eligieron este lugar para instalar su templo sagrado. No obstante, el yacimiento arranca mucho más abajo, a los pies de la actual avenida Carlos Haya, donde ya se encuentran piedras con inscripciones y representaciones que por el abandono  se han usado recientemente para partir almendras. La gran extensión de la necrópolis en las faldas de la montaña y la importancia histórica del conjunto lo convierten en un emplazamiento no solo para su excavación, sino también para la creación de un parque arqueológico que compatibilice la investigación con las visitas y para el que deberían colaborar conjuntamente la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga.

El Cerro de la Tortuga es el yacimiento más relevante en su categoría y, aunque Andalucía hay otros restos ibéricos y muy importantes, no existe un templo de estas características.

Fuente: Francisco Griñán. Diario Sur.

Primera fotografía Amérida. Segundaa imagen Diario Sur. Resto de imágenes página perrosflauta

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