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Casa Palacio del Rey Moro en Ronda

El Palacio del Rey Moro es uno de los secretos mejor guardados de la ciudad más romántica de España. Michelle Obama, la esposa del presidente de los Estados Unidos, quedó tan cautivada de Ronda como décadas antes les sucediera a sus compatriotas Orson Welles y Ernest Hemingway.

El Puente del Tajo salva las aguas del río Guadalevín, que en árabe significa río de la leche. Separa la ciudad moderna de la ciudad antigua. Y la Casa Palacio del Rey Moro esconde una mina, que permitía a los antiguos rondeños abastecerse del río Guadalevín. En el siglo XIV, al fondo de un pozo construido aprovechando una grieta natural de la roca, una noria horizontal extraía el agua, que era transportada a lo largo de 365 peldaños por una cadena humana de sirvientes. En 1485 el marqués de Cádiz conquistó Ronda para los Reyes Católicos. Y cuando los atacantes descubrieron la mina, que en los últimos tiempos había sido usada como calabozo, encontraron allí varios prisioneros en un estado lamentable.

Hay muchas leyendas, la más famosa cuenta que uno de los últimos reyes musulmanes de Ronda, Abomelic (personaje histórico que gobernó la ciudad en el siglo XIV) mandó construir la escalera que desciende por la mina para que su hija, de extraordinaria belleza, pudiese bajar hasta el río para bañarse fuera de la mirada de los rondeños. Los sirvientes de Abomelic habrían excavado los peldaños a razón de uno por día durante un año, lo que explicaría los 365 peldaños originales de la escalera, reducidos a poco más de 250 tras varias remodelaciones.

La leyenda de la princesa es, según los actuales propietarios de la casa, una tergiversación de otra leyenda sevillana que los colonos traídos a Ronda por los conquistadores cristianos habrían usado para explicar la función y finalidad de una obra que estaba fuera del alcance de sus conocimientos técnicos.

Hoy, la antigua instalación de abastecimiento de agua forma parte de la Casa Palacio del Rey Moro, situada en la cuesta de Santo Domingo. Aunque no se han hallado pruebas documentales de su construcción, sí que se sabe que la Casa, de estilo neomudéjar, data del siglo XVIII. Tal vez influidos por las leyendas que circulaban sobre la mina de agua, los primeros propietarios de la Casa, unos parientes de los marqueses de Salvatierra, colocaron sobre su puerta el retrato de un rey musulmán tal y como se lo imaginaban en la época.

La siguiente propietaria fue la duquesa de Parcent quien, harta de las leyendas que circulaban sobre la mina, mandó sellar el pozo y encargó en 1912 al paisajista francés Forestier (1861-1930), diseñador del Parque de María Luisa de Sevilla, el trazado de los bellos jardines que hoy adornan la casa, una de las pocas obras andaluzas de este francés innovador. Forestier ideó también los Jardines de Montjuich en Barcelona, el Palacio de Liria en Madrid, los Jardines para el sultán de Marruecos en Casablanca y el Parque de la Punta de La Habana.

El Jardín conduce a través de unas escalinatas abiertas a un lado del Palacio a la entrada de la mina del Agua, horadada a principios del siglo XIV. La mina del Agua, es declarada Bien de Interés Cultural desde el año 1943. Más abajo y construido desde el río se desarrolla una poderosa torre militar que servía para defender la aguada y como poterna o salida secreta de la ciudad para escapar. La sala de Armas dispone de espacio para armas y calderas para defender la puerta exterior con agua o aceite hirviendo desde la ventana central. La sala de los Secretos, donde no se escucha en el centro lo que se habla desde una esquina a otra, fue en origen otro pozo para suministro de agua a la guarnición. Sobre la torre se halla la terraza de la Conquista, desde donde se vigilaba el Tajo y se defendía el asedio en primer lugar. El conjunto militar de la mina es único en España y posee sorprendentes soluciones de ingeniería y arquitectura perfectamente conservadas hasta nuestros días, salvando los sesenta metros de desnivel desde la ciudad hasta el lecho del río.

En la actualidad debido a su mal estado de consevación, no se puede visitar la Casa Palacio por dentro. Los Jardines no son muy grandes y el precio de la entrada de 4 euros es muy caro, para únicamente ver la mina.  Así que lo mejor de allí, lo tenéis en las fotografías que os muestro aquí.

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