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Cañete la Real

El origen del nombre se remonta a la denominación árabe Hisn-Cannit, Hisn-Qanit, o Qanit, que significa castillo de Canit o, según el autor que se consulte, el término cannit hace referencia a los caños que aún existen en los alrededores del casco urbano. El nombre actual deriva de ese término, al que se le sumó el calificativo de Real, tras una orden de Alfonso XI.

Tras la invasión musulmana de principios del siglo VIII, se realizó la conversión progresiva al Islam, lo que significó el cambio de denominación pasándose a llamar Canit. Fue en esta época cuando se llevó a cabo la construcción del conjunto fortificado que es el castillo de Cañete (Hisn-Canit). La fecha exacta de su construcción no podemos precisarla, si bien sabemos que pronto se puso al servicio del rebelde muladí Umar ibn Hafsun. Tras la conversión de éste al cristianismo, Awsaya ibn al-Jali, jefe de los beréberes de la zona rondeña convertiría a Hins Canit en uno de los principales focos de la revuelta mozárabe. Años más tarde, en el 906, la fortaleza de Cañete, en tierras de Takaronna, era tomada por asalto y dotada de una guarnición permanente.

Iniciada la conquista por los reyes cristianos, llegaron hasta las puertas de Cañete las huestes de Fernando III, el Santo, en su empuje para conquistar Sevilla (1246).

Conquistada por el rey castellano Alfonso XI en 1330 (1328?), ratificó a la villa el título de Real, que según la tradición le había dado tras las invasiones bárbaras, el rey visigodo Witiza.

Décadas después sufriría otro ataque de las tropas cristianas, en este caso en la entrada que realizó Pedro I en 1362; en el curso de la cual fueron ganadas a los musulmanes las plazas de El Burgo, Ardales, Cañete, Turón y las Cuevas. Seis años más tarde, en 1368, aprovechando un período de crisis en las relaciones de los reinos cristianos, los granadinos cobraron de nuevo las fortalezas conquistadas por el rey castellano.

En octubre de 1407 fue reconquistada por el hijo del Maestre de Santiago, Gómez Suárez de Figueroa, aprovechando una nueva entrada en la que se mantuvo un prolongado asedio sobre el castillo de Setenil, recibió información sobre la pequeña guarnición que mantenía la fortaleza de Cañete y bajo pretexto de correr la tierra de Ronda se aproximó hasta los muros de esta villa. Pero fue en 1482 tras la reconquista de Ronda y su serranía, cuando pasa definitivamente a manos cristianas.

Tanta escaramuza durante casi un siglo, tuvo como consecuencia el destrozo casi por completo de la fortaleza, que en la actualidad es objeto de un amplio y discutido programa de restauración. Durante la Guerra Civil Española fue escenario de resistencia republicana y posteriormente, sufrió una importante represión.

La Iglesia de San Sebastián, a caballo entre el románico y el gótico sobresale entre las construcciones de la villa. Fue rica en orfebrería tallas, cuadros y retablos.

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