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Arte en Málaga del artista urbano Invader

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Si antes la moda era de buscar los famosos Pokemon, ahora nos podemos entretener encontrando la huella pixelada del artista francés conocido con el nombre de Invader, así es como se hace llamar. El artista quiere dejar en Málaga 50 obras en forma de intervenciones pixeladas al más puro estilo del juego ‘Space Invaders’ del que toma su nombre.

Su trabajo consiste en múltiples mosaicos que representan, principalmente, las naves espaciales del videojuego de arcade que triunfó en los 80. Sus invasores se pueden encontrar ahora en un muro del paseo marítimo de Málaga y también en una pared frente a Bobby Logan. A partir de ese proyecto personal, Invader ha desarrollado personajes propios, en todo tipo de formas y colores, pero siempre en la línea de composiciones a base de pequeños mosaicos que simulan píxeles. Como la ballena que ahora decorala fachada de un edificio en la calle Vélez Málaga. Pero su impronta está también en el acceso al Palmeral de las Sorpresas desde el Parque y en la calle Arenal, entre otros lugares.

Málaga se suma de esta forma a una lista de 65 ciudades de más de 33 países, una ruta internacional por la que muchos aficionados organizan incluso viajes, de nave espacial en nave espacial. El francés llega a la ciudad de la mano del CAC, que hace tiempo contactó con él en París con la intención de hacer una exposición, una instalación y una ‘invasión’ en el marco del proyecto MAUS.

Aunque es un artista invisible sin nombre ni rostro, se sabe que nació en 1969 y estudió en la Escuela de Bellas Artes de París. El difícil acceso a museos y galerías le llevó, como a muchos otros, a trabajar en la calle, donde se ha hecho un nombre de prestigio internacional. Es uno de los artistas urbanos más reconocidos, aparecía de hecho en el documental ‘Exit through the gift shop’ junto a Obey y Banksy, entre otros. Su cotización ha crecido de tal manera que muchos han intentado arrancar de los muros sus creaciones, lo que le ha obligado a perfecccionar la técnica y trabajar con pegamentos especiales y más resistentes. Si alguien lo intenta ahora, la obra se rompe. Hace algo más de un año, de hecho, la Policía Nacional detuvo en Granada a un hombre de 27 años como el presunto autor del robo de varias obras de Invader en París, algunas de ellas valoradas en más de 200.000 euros.

Atrás quedan los años 80 cuando aquellas primeras máquinas recreativas con una rústica nave espacial, que sólo se movía arriba y abajo, desintegraba con un rayo intermitente marcianos en una pantalla. Eran los compañeros interestelares del Pac-Mac (aquí traducido como el Come-Cocos) y desde hace un tiempo esos personajes han regresado al paisaje de ciudades de todo el mundo a través de los mosaicos de Invader, el artista callejero de origen francés que usa esta iconografía ochentera como base de su propuesta.

Más de 3.200 acciones en 65 ciudades de todo el mundo (http://space-invaders.com/world/) jalonan un proyecto que ha devuelto a los ‘marcianitos’ al espacio exterior. En el sentido literal de la expresión, ya que los mosaicos de Invader han llegado hasta la Estación Espacial Internacional (http://www.esa.int/Highlights/Space_Invaders). Allí, la astronauta italiana Samantha Cristoforetti ‘encontró’ una de las piezas del artista y la colocó en el módulo ‘Columbus’.

En la calle San Agustín, por ejemplo, se puede ver un pequeño extraterrestre con paleta de colores y pincel en la mano emulando al genio Pablo Picasso que a pocos metros tiene su museo.

Su trabajo pretende sobre todo, liberar el arte “de la alienación que museos e instituciones pueden suponer”. Pero también tiene como motivo, sacar a los personajes del juego Invasores del Espacio de las pantallas para traerlos a nuestro mundo físico. Y todo ello comenzó cuando el artista decidió darle una aparienca material pixelada a azulejos de cerámica.

La idea inicial fue desplegar sus “criaturas” en los muros de París, pero luego siguió en ciudades alrededor del mundo. Justo antes de Málaga llevó su invasión a Marruecos. “Primer paso en el norte de África”, escribió en su web. “Cada una de estas piezas únicas son fragmentos de una instalación monumental”, explica este creador que sitúa en un mapa del mundo los lugares en los que ha intervenido y Europa se encuentra plagada de marcianos. También han llegado a India, Thailandia, Japón, Corea del Sur, Tanzania, Kenia, México, Estados Unidos y Brasil.

El artista francés tiene pendiente para el último trimestre del año una intervención artística en el Puerto de Málaga, con la idea es construir uno de sus famosas figuras con cinco contenedores de gran tamaño.

En su estudio, confiesa en su web, se rodea de un pequeño equipo para mantener la confidencialidad. “Sé que es difícil de creer, pero el proyecto Space Invaders es un proyecto de un artista en solitario”, explica el artista. También afirma que hay otra gente en París y en otros lugares que siguen sus pasos y empiezan a instalar mosaicos en sus ciudades. “Son iniciativas totalmente independientes que se escapan de mi control, pero también es bonito saber que, en cierto modo, estoy empezando un movimiento”. Y Málaga ya forma parte de él.

Una de sus piezas artísticas de Málaga es una planta con forma de hoja de marihuana. La anécdota podría quedarse sólo en eso, si no es porque Invader siempre busca algún tipo de connotación con el entorno: en este caso está situada junto a una herboristería que hay en la calle Bolivia. Herboristería+hierba en este caso.

En el Palmeral de las sorpresas hay dos, en calle Santa María, en calle San Agustín, en la Malagueta, en calle Vélez Málaga, en la plaza Carmen Thyssen, en la plaza de la Constitución, en la calle Madre de Dios, en la plaza San Pedro de Alcántara, en la calle Bolivia, en la avenida Cánovas de Castillo.

En su página web, Space-Invaders.com, ya aparece como localización la capital malacitana y tras pulsar en ella, podemos conocer cuántas obras hay y el número de puntos que se pueden conseguir al descubrirlas. ¿Puntos? Sí, Invader tiene una aplicación propia para móviles, Flash Invaders, con la que el usuario gana puntos cada vez que saca una foto a una de sus obras, ya que el diseño pixelado de estas permite a la cámara detectar de cuál se trata. Así, los seguidores de este artista de origen francés pueden acumular puntos y competir entre ellos. Los 29 diseños situados por la capital aportan a los usuarios de la aplicación 1.020 puntos.

 

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