La mejor web sobre Málaga

15 lugares que visitar si vas al Bosque de Cobre

15 lugares que visitar si vas al Bosque de Cobre

El ocaso del castaño en otoño en el Valle del Genal -y también Yunquera-, conocido hoy turísticamente como el Bosque de Cobre, es uno de los grandes atractivos paisajísticos de la estación en la provincia de Málaga. En la segunda quincena de noviembre y en la primera de diciembre, los castañares más densos, como los de Pujerra, Igualeja o Parauta, se convierten en un auténtico espectáculo cromático. Las hojas secas de estos árboles caducos comienzan a caer durante estos días lentamente, dejando una colorida estampa otoñal.

Pero, afortunadamente, esta zona de la provincia de Málaga cuenta con muchos más atractivos que no pueden ser eclipsados por las postales de esta estación. Así, quienes se acerquen estos días por esta zona del Valle del Genal podrán complementar su recorrido con muchas visitas. Algunas de ellas guardan relación con el paisaje, pero otras tienen que ver con el importante legado histórico del que puede presumir esta zona de la Serranía de Ronda.

  1. Igualeja Nacimiento del Genal

Situado en la entrada del municipio de Igualeja, que con algo menos de 800 habitantes es el más poblado de la zona, este nacimiento es el emblema de esta subcomarca serrana. Está considerado como uno de los nacimientos que abastecen al río Genal. Allí manan con fuerza en esta época del año las aguas que recorren parte del casco urbano de Igualeja. La zona está acondicionada para el disfrute de los visitantes, ya que hay una zona recreativa con bancos y mesas. Este enclave está declarado por su belleza y conservación como Monumento Natural de Andalucía y Rincón Singular de la provincia de Málaga. De allí parten rutas de senderismo que recorren el castañar del entorno, como las que une a la localidad con Pujerra y con Parauta o el Sendero de las Caleras.

  1. Igualeja El barrio del Albaicín

Calles angostas y empinadas aguardan en esta zona del pueblo de Igualeja, conocida con la misma denominación que no de los míticos barrios de la ciudad de Granada. Claro está, aquí las dimensiones no son comparables. Pese a ello, merece la pena hacer un recorrido por estas callejuelas del casco antiguo donde se pueden intuir algunas reminiscencias del antiguo Al-Ándalus.

  1. Pujerra El mirador natural de los castaños

Justo antes de llegar a Pujerra (a un kilómetro del casco urbano), desde la carretera de Igualeja, hay que hacer una parada obligada en uno de los miradores panorámicos que permite al visitante disfrutar no sólo de los castañares sino también de los numerosos contrastes que ofrecen en esta época del año el Alto Genal. Es recomendable detenerse en este balcón natural, ya que en esta sinuosa y angosta carretera hay pocos puntos donde poder detenerse con seguridad con el vehículo.

  1. Pujerra Museo de la Castaña

En este recorrido por los castañares de la Serranía de Ronda no puede faltar una visita a esta colección etnográfica. Situado junto al Ayuntamiento de Pujerra, allí se puede hacer un recorrido por la historia y las costumbres agrícolas de este pueblo, vinculado desde hace siglos al cultivo del castaño. Normalmente, está abierto de lunes a viernes. Para visitar el Museo de la Castaña de Pujerra durante los fines de semana se recomienda llamar con antelación al Ayuntamiento, ya que el establecimiento no cuenta con un horario fijo para su apertura.

  1. Pujerra Busto del rey Wamba

En el corazón de Pujerra también hay sitio para el realismo mágico del Alto Genal. Allí se puede encontrar un busto dedicado al rey Wamba, conocido por ser el único monarca visigodo. Esta estatua está justificada por la leyenda que asegura que en una alquería cercana nació este personaje histórico, lo que no está ni mucho menos contrastado. Según la tradición oral, Wamba, desconocedor de su linaje, era un humilde labrador. Hasta allí fueron a buscarlo para encomendarle la misión de reinar en España. Incrédulo, Wamba dijo que si él era rey de verdad, tendría que florecer la azada con la que estaba trabajando. Según la leyenda, al instante sucedió este hecho milagroso, que convenció al monarca para ocupar el trono.

  1. Júzcar La Aldea Azul

Vertiginosas tirolinas, rocódromos o un puente tibetano aguardan sobre Júzcar, el municipio del Valle del Genal conocido ahora turísticamente como ‘La Aldea Azul’. En cualquier época del año este pequeño pueblo de la Serranía es un destino idóneo para disfrutar en familia. El propio casco rubano es en sí un verdadero parque temático, donde los pequeños pueden hacer recorridos con mucha adrenalina, como las mencionadas tirolinas, que pasan por encima de las casas azules. Pero, Júzcar ofrece mucho más. Tras un paseo por las calles del pueblo, se podrá degustar la cocina del entorno en sus principales establecimientos de restauración. Entre ellos, aguardan los fogones del hotel Bandolero, donde se miman platos elaborados a partir de las castañas y setas del entorno.

  1. Cartajima y Júzcar Los Riscos

Aunque su tamaño no es comparable ni mucho menos al Torcal de Antequera, éste es uno de los complejos kársticos más importantes de la provincia. Se encuentra, concretamente, entre las localidades de Cartajima y Júzcar, en las estribaciones de la sierra del Oreganal. Es un verdadero laberinto de piedra en el que sobresalen formaciones rocosas que se asemejan a animales u objetos, como es el caso del Águila de los Riscos. Aunque buena parte es de propiedad privada, hoy se puede visitar parte de él gracias a una ruta habilitada desde la parte de Júzcar (el sendero de las Eras). Profundas simas, llamativas grietas y otras formaciones completan el atractivo de esta verdadera lección práctica de geografía.

  1. Parauta Encina Valdecilla

En este pequeño pueblo se pueden realizar agradables paseos por el entorno del casco urbano, donde se encontrarán ejemplares centenarios de castaños. Pero, además de estos árboles, sorprenderá otro muy especia por sus magnitudes. Se trata de una majestuosa encina, bautizada con el nombre Valdecilla. El ejemplar, del que se desconoce su edad, tiene cerca de 20 metros de altura y está situado en la parte alta del pueblo.

  1. Faraján Las Chorreras de Balastar

En la parte baja del pueblo de Faraján se pueden ver dos llamativas cascadas, conocidas como las ‘chorreras’ de Balastar, nombre con el que denominaba a un antiguo poblado árabe ya desaparecido. A ambas cataratas se llega fácilmente desde el propio casco urbano. Sobre todo, a la primera que está a poco más de medio kilómetro a pie. En ocasiones, estos saltos de agua pueden aparecer secos, pero no es porque haya escasez de agua sino porque se ha cortado temporalmente para el regadío de las huertas de la zona.

  1. Alpandeire

El legado de Fray Leopoldo

En Alpandeire se puede encontrar un amplio legado que recuerda a Fray Leopoldo. En el centro de este coqueto pueblo serrano se halla su casa natal y, en el suelo del patio, aún se puede ver una piedra sobre la que solía reposar la cabeza para dormir. Fuera del casco urbano, en el camino hacia Ronda, se localiza la Villa Fría, un pequeño inmueble que también sirvió de morada para este beato, que cuenta con numerosos devotos en todo el mundo. A ello hay que unir esculturas, bustos y otros monumentos que rinden tributo a este famoso beato. Hay incluso una ruta de senderismo que lleva su nombre.

  1. Alpandeire La Catedral de la Serranía

La iglesia de San Antonio de Padua, conocida como la ‘catedral de la Serranía’, debido a sus impresionantes dimensiones, que contrastan con el reducido espacio del casco urbano, es uno de los hitos monumentales de esta zona de la provincia de Málaga. Fue construida a principios del siglo XVI y restaurada doscientos años después, este templo es uno de los principales emblemas de esta ruta que transcurre por el Alto Genal. En su panteón, se pueden ver dos momias muy bien conservadas. Se trata posiblemente de los restos mortales del matrimonio benefactor que hizo posible su reapertura en el año 1713. Por eso, se calcula que sus cadáveres llevan allí aproximadamente tres siglos. Junto a la iglesia se encuentra la Bodeguita Cueva de la Higuera, un restaurante que se ha convertido en otra excusa para visitar Alpandeire (conviene reservar con antelación).

  1. Benadalid Castillo de Benadalid

La construcción más destacada de Benadalid es su castillo, situado en la entrada del pueblo. Este recinto amurallado fue erigido posiblemente en el siglo XIII, aunque su aspecto exterior responde más bien a las reformas realizadas posteriormente. Tras la Reconquista, la fortaleza pasó a pertenecer a los Duques de Feria, quienes hicieron una importante remodelación en el XVIII, y a la Casa de los Medinaceli. Además de su portada de entrada, uno de los elementos más destacados es un aljibe subterráneo, situado en el centro de la fortaleza. Las murallas se encuentran en un buen estado de conservación, ya que el interior está ocupado por el cementerio. Desde allí se tiene una bonita perspectiva del castañar del Alto Genal.

  1. Benalauría Museo Etnográfico de Benalauría

 

Entre los viejos molinos que en su día tuvo el pueblo de Benalauría se conserva, rehabilitado, el que alberga actualmente el Museo Etnográfico. En su interior se puede ver la estructura interna de la antigua almazara, así como numerosos utensilios y herramientas de tareas agrícolas y ganaderas. Entre las piezas más sobresalientes destaca una monumental viga de castaño. Este espacio cultural se puede visitar, aunque es conveniente reservar la visita previamente.

  1. Genalguacil Pueblo-museo

Enclavado en el Bajo Genal, pero muy próximo a la Costa del Sol Occidental, de la que le separa visualmente la sierra Bermeja, Genalguacil es una pequeña villa de la Serranía de Ronda que se ha dado a conocer en el mundo gracias a su apuesta por el arte. Allí se celebran cada dos años un evento en el que participan de modo altruista creadores de distintas disciplinas. Éstos, sólo a cambio de manutención y alojamiento, elaboran sus obras para que se incorporen como legado artístico del pueblo. Gracias a ello, Genalguacil tiene más de un centenar de creaciones originales repartidas tanto por su casco urbano como en su museo.

  1. Jubrique Los pasajes y las chimeneas de Jubrique

La característica principal de este pueblo, famoso antaño por la producción de aguardiente, es la conservación de arcos y pasajes en su casco antiguo.También se mantienen numerosas chimeneas como las de antaño. De hecho, se puede establecer un pequeño itinerario desde donde ver cómo los vecinos del pueblo han conservado no sólo este rasgo arquitectónico sino también las antiguas tejas. Además, hay que tener en cuenta que la localidad se une a Genalguacil por una bonita ruta de senderismo en la que se atraviesa un castañar.

Fuente: Javier Almellones. Diario Sur.

 

Share

Comentarios



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *